miércoles, 24 de octubre de 2012

Stonehenge: La Gran Mentira

Un artículo titulado “Stonehenge, the big hoax”, adelantado en la edición digital de EEUU, el arqueólogo Mike Parker Pearson pone encima de la mesa las pruebas que demuestran que el 90% de las piedras que hoy vemos en Stonehenge no pertenecen a la formación original y fueron colocadas en sucesivas “restauraciones” como parte de un gran montaje. Y para atestiguarlo, aporta la correspondencia entre los autores del engaño y las autoridades británicas desde el año 1898 en adelante.






Entre la documentación aportada por Parker Pearson hay cartas, planos, bocetos del proyecto y una colección de fotografías que hasta ahora no habían visto la luz. En muchas de ellas puede observarse a los operarios al servicio de Su Majestad levantando con grúas las pesadas piedras y colocándolas unas sobre otras para simular una gran formación de megalitos. “Debemos construir algo grande”, aseguraba el ingeniero jefe en una misiva de febrero de 1901, “un monumento que ponga Gales en la mente de todos y haga palidecer los hallazgos del continente [franceses]”.






El autor del artículo, el profesor Parker Pearson, lleva más de diez años dedicado al estudio de este monumento y es el primero en reconocer, con cierto sonrojo, que él mismo ha sido víctima de un montaje de proporciones colosales que ha durado más de cien años. Pearson se topó con la primera pista mientras realizaba un análisis rutinario de la base del altar central, durante uno de los muchos trabajos que ha realizado en la zona.

Como parte del análisis, su equipo analizó esta roca y el resto del círculo central que aparecen en los pocos grabados del monumento anteriores al siglo XX y las comparó con el conjunto. El resultado les dejó sin aliento: cerca del 90% de las grandes rocas de dolerita presentaban una variedad de feldespato incompatible con las rocas de las colinas de Preseli, de donde proceden los megalitos más antiguos. En otras palabras: algo no encajaba en el puzle de Stonehenge.

Intrigado por los datos, Pearson comenzó a indagar sobre la historia de la excavación y empezó a atar cabos. Revisó los primeros planos de Stonehenge, la documentación primigenia y llegó hasta un misterioso personaje llamado William Gowland, que había trabajado en una primera “restauración” del monumento en 1901. Después de dos años, la investigación le llevó hasta una vieja mansión en Amesbury, perteneciente al propio Gowland, y a varias casas en el entorno de Stonehenge, donde encontró todas las claves para desmontar el engaño.





Los documentos oficiales reconocen a William Gowland como el ingeniero que ayudó en 1901 a restaurar parte de la formación y a levantar la piedra 56, en la parte oeste del gran Trilithon, pero la realidad es que añadió al menos una docena de piedras más y tramó el plan para que en los años posteriores se añadieran decenas de ellas sin conocimiento de la opinión pública.

“La cabeza me daba vueltas”, escribe Parker Pearson en National Geographic. “Había decenas de cartas entre Gowland y alguien del gobierno que firmaba como 'Mr. H' en las que detallaban un meticuloso plan para convertir la zona en un foco de atracción basado en la cultura druida, y que debía mantenerse en el más absoluto secreto".

Por lo que se deduce de las notas, el plan fue tramado por el círculo de amistades de Gowland, que incluía a Alfred Harvey (muy bien situado en las más altas esferas de la administración y posible 'Mr. H') y varios poetas de poco renombre y especialmente interesados por la historia británica.





"Será como un sueño druida", escribía el poeta Milton Partridge en una carta a Gowland. "Debéis hacer algo a la altura de sir Walter Scott, digno del Rey Arturo". En otro de los documentos, firmado por un amigo astrónomo de Gowland, Douglas Byron, se presentan varios mapas del cielo de Gales durante el solsticio de verano y la disposición que deben tener las rocas para conseguir el alineamiento. "Es una planificación concienzuda", insiste Parker Pearson, "se tomaron tiempo de pensar hasta en el último detalle".

“Las fotografías acabaron de convencerme”, asegura Pearson. Algunas estaban en las casas y otras se las han proporcionado fuentes del gobierno británico, que siguen desde hace meses su investigación y que, aunque no se han pronunciado, tampoco han negado los hechos.







La investigación de Pearson revela que hubo tres "restauraciones" sucesivas, en 1901, 1919 y 1920, y una última en 1958, en las que se añadieron rocas y monolitos falsificados y se ocultó la información a la sociedad británica. Las pruebas fotográficas y documentales muestran que todo fue una gran mentira aunque, como dice Pearson, “parece increíble que algo tan evidente haya tardado tantos años en salir a la luz”.

La documentación original tardará varias semanas en ser publicada, pero las pruebas que presenta National Geographic en este número especial de enero parecen tener suficiente contundencia como para hacer tambalearse el mito de Stonehenge y cuestionar la forma en que ha trabajado la Arqueología en los últimos años.

viernes, 19 de octubre de 2012

El humo radiactivo que las tabacaleras quisieron ocultar



Un estudio revela que la industria conoció durante décadas cómo eliminar compuestos radiactivos de los cigarrillos y no lo hizo porque disminuiría su poder adictivo

En el contexto de sus investigaciones sobre el asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya, en 2006, el ex teniente coronel de la KGB Alexander Livtinenko fue envenenado con Polonio 210 (Po210), un metal radiactivo y cancerígeno del que se detectaron trazas en los lugares por los que pasó, entre otros el estadio de fútbol del Arsenal.

La alarma social desatada entonces sorprende a Rodrigo Córdoba, exportavoz del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, "cuando en muchos casos un asesino potencial [el humo de tabaco que incluye el Po210] abunda en los domicilios y, hasta hace poco, en los lugares públicos".

En efecto, se calcula que un fumador de cajetilla y media diaria recibe una radiación equivalente a unas 300 radiografías de tórax al año. Según Robert N. Proctor, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Stanford, "el tabaco es la causa principal de exposición radiactiva en los seres humanos".

unque escasamente conocido por el gran público gracias a los esfuerzos de la industria tabaquera, los cigarrillos incluyen elementos radiactivos, como el Plomo 210 (Pb210) o el Po210, que contribuyen al desarrollo de cáncer de pulmón.

Fueron Edward P. Radford y Vilma R. Hunt los que por primera vez describieron en 1964 en Science el hallazgo de Po210 emisor de partículas alfa (un tipo de radiación ionizante) en cigarrillos. Pero las tabaqueras lo supieron antes, junto con sus repercusiones sobre la salud, que estudiaron durante décadas.

Una reciente revisión publicada en Nicotine & Tobacco Research asegura que empresas como Phillip Morris (PM) —fabricante de Marlboro, Chesterfield o L&M— o British American Tobacco (BAT) —Lucky Strike o Pall Mall— conocían su presencia desde 1959.

Los investigadores de la Universidad de California revisaron numerosos documentos de la industria de los más de 70 millones de folios que fueron desclasificados en 1998 a raíz del Tobacco Master Settlement Agreement, el acuerdo entre cuatro grandes tabaqueras y 46 estados de EEUU, por el que las primeras se comprometían a compensar económicamente los gastos sanitarios derivados del tabaquismo, a cambio de su exención de responsabilidad legal.

Las tabaqueras conocían también su efecto carcinógeno, según los expertos. Así, aunque la cantidad por cigarrillo es mucho más pequeña que la usada para matar a Livtinenko, esta radiación causa anualmente en torno al 13% de las muertes por cáncer de pulmón entre los fumadores habituales, según la propia industria, los autores de este estudio y los datos de la Agencia de Protección Medioambiental estadounidense. Además, dado que un 50% del humo se libera al entorno, los fumadores pasivos también están expuestos a esa radiación.

De acuerdo con los investigadores, desde 1980 se conocía el lavado ácido que, modificando el pH, elimina el Po210, pero la industria evitó utilizarlo porque disminuye también la capacidad adictiva de la nicotina. Según Proctor, otras cuatro técnicas han estado disponibles y tampoco se han utilizado.

El subdirector de Investigación de la tabaquera R.J. Reynolds, Claude E. Teague, no podía ser más elocuente en un documento de 1972: "Si aceptamos mansamente las denuncias de nuestros críticos y avanzamos hacia la reducción o eliminación de la nicotina, finalmente liquidará nuestro negocio.

Si tenemos la intención de permanecer en el negocio, la fabricación y venta de formas de dosificación de nicotina, tenemos que defender nuestra posición".

A través de la tierra
Las sustancias radiactivas están presentes "en todas las marcas de cigarrillos disponibles", asegura el estudio. "Es un problema en todo el mundo", señala el doctor Hrayr Karagueuzian, investigador principal. Por un lado, los elementos radiactivos llegan al tabaco a través de la radiación emitida por la corteza terrestre. Las pequeñas cantidades de uranio presentes de forma natural en el suelo se desintegran en forma de radón-222 (Rn222), un gas radiactivo que es absorbido por el polvo y acaba depositándose y acumulándose en unas proyecciones pegajosas de las hojas de tabaco denominadas tricomas, formando complejos resinosos resistentes a la lluvia o el curado de las hojas.

El Rn222 decae a su vez, dando lugar a partículas de Pb210 y Po210, que alcanzan en los tricomas concentraciones 10.000 veces más altas que en toda la planta. Por otro, mediante la absorción por las raíces de fertilizantes fosfatados, creados a partir de rocas sedimentarias de fosfato que contienen uranio, comunes en el cultivo de tabaco y otros productos agrícolas por favorecer grandes cosechas. Cuando un cigarrillo se quema, se evaporan estos compuestos que inhala el fumador.

Según Armando Peruga, gerente de la Iniciativa Libre de Tabaco de la OMS, este organismo no establece recomendaciones específicas sobre el Po210, aunque recomienda eliminar todas aquellas sustancias "tóxicas o adictivas". Por su parte, el Ministerio de Sanidad remite a la política común de Bruselas.

Como asegura una portavoz del Comisariado de Investigación, Innovación y Ciencia de la UE, "en la actualidad, no hay límites para el polonio o uranio en los fertilizantes fosfatados".

Dado que su gran mayoría se importa de países extracomunitarios (principalmente Marruecos), esta regulación "sólo tendría beneficios para el tabaco cultivado en la UE", mientras que la mayoría se produce fuera, explica. "En consecuencia", concluye, "la regulación de los productos radiactivos en el tabaco sería una medida más eficaz que la de los fertilizantes".

Sin embargo, desde la Dirección General de Salud y Consumidores, encargada de la regulación del tabaco, se asegura que, aunque la Comisión Europea está revisando la vigente directiva sobre productos del tabaco, "no hay planes para regular la radiactividad absorbida por las hojas del tabaco".

A preguntas recientes de parlamentarios europeos, el comisario de Salud y Consumidores, John Dalli, respondió que como la principal toxicidad del tabaco se produce por la combustión de la hoja, "las restricciones de ciertos productos químicos tendrían un efecto limitado en la reducción de la toxicidad global".

A esta respuesta se aferra Phillip Morris para minimizar los riesgos y añadir que "durante décadas" ha buscado cómo "reducir los componentes dañinos del humo". BAT, por su parte, no ha respondido a las preguntas de Público.

Según Rafael García Tenorio, catedrático de la Universidad de Sevilla y vicedirector del Centro Nacional de Aceleradores del CSIC, dada la radiación natural, "probablemente una lechuga tiene la misma" cantidad de elementos radiactivos que un cigarrillo. De hecho, es un argumento que utilizan las tabaqueras para justificar su inacción.

Entonces, ¿cuál es el problema? Lo aclara Karagueuzian: "Es posible que otros productos agrícolas puedan contener partículas alfa. Pero en el humo del cigarrillo la partícula alfa forma un complejo con partículas insolubles que se atasca en las bifurcaciones bronquiales, donde queda retenida unos 120 días [dada la dificultad del pulmón para lavarlas], aumentando el riesgo de cáncer".

martes, 9 de octubre de 2012

Descubrimientos imposibles: El yacimiento de Glozel

Glozel, aldehuela de la montaña Borbonesa, está situado en el municipio de Ferrieres/Sichon en el departamento de Allier a una veintena de kilómetros en el sureste de Vichy.






El 1° de marzo de 1924, en el campo Duranthon ( rebautizado más tarde campo de los muertos ), un joven agricultor de 17 años, Emile, y su abuelo, Claude Fradin, hacen un descubrimiento imposible que desencadena una de las más violentas polémicas arqueológicas del siglo XX porque pone en duda lo que se sabía sobre los orígenes de la escritura.

Al roturar un haza de terreno, unos de los bueyes tirando del carro cae en un hoyo, en el interior del cual Emile topa con huesos humanos. Con el descubrimiento de esta tumba, piensan haber encontrado un tesoro, las primeras excavaciones se hacen con pico y pala. Hallan varios objetos, urnas, vasos, hachas y tablillas grabadas. Rompen las urnas pero no contienen más que tierra, decepción, vuelven a tapar el hoyo y siembran la avena.





En el transcurso del verano, la Sociedad del Borbonesado se desplaza, saca muestras y las manda al Dr Capitán de Bellas Artes.
En aquella época, el Dr Capitán, el padre Breuil y el conservador del museo de los Eyzies, el Sr Peyroni, representaban el triunvirato ineludible de la prehistoria.





Mientras tanto, en 1925, Antonin Morlet, médico de Vichy, apasionado por la arqueología, se entera del descubrimiento y se persona en el lugar junto con su esposa. Fascinado por lo que encuentra, obtiene el derecho de publicación sobre los objetos que siguen siendo la propiedad de Emile Fradin.


jueves, 4 de octubre de 2012

La sacerdotisa maldita: La maldición de la princesa Amon-Ra

La hoy conocida como “Princesa de Amon-Ra” o “Sacerdotisa de Amon-Ra” vivió alrededor del año mil quinientos antes de Cristo. Cuando murió fue depositada en un bello sarcófago de madera, embalsamada y enterrada en una cripta en Luxor, junto a la ribera del Nilo. Más de tres mil años después, a finales de 1890, cuatro jóvenes adinerados de Inglaterra visitaron las excavaciones que se desarrollaban en ese lugar.






Allí pudieron contemplar el hermoso sarcófago de la princesa recién extraído de la cámara mortuoria. Pujaron por él hasta que uno de ellos fijó una suma demasiado alta para los demás e hizo que algunos nativos trasladaran la valiosa pieza a su hotel. Horas más tarde, el nuevo propietario del sarcófago se internó solo en las arenas del desierto y no volvió a ser visto jamás. Al día siguiente, uno de sus tres compañeros perdió un brazo tras ser herido accidentalmente por el disparo de uno de sus criados egipcios. La maldición atacó a los dos restantes al volver a Inglaterra: uno descubrió que sus ahorros se habían esfumado; el otro quedó inutilizado por una grave enfermedad y terminó sus días vendiendo cerillas en la calle.

Tiempo después, y tras la racha de infortunios, el sarcófago llegó a Inglaterra dejando un rastro de desgracias. Su nuevo dueño, un empresario del lugar, sería una nueva víctima de la cadena de extraños percances: tres de sus parientes resultaron heridos en un accidente de coche y su casa se incendió. La superstición pudo con el caballero, y donó la pieza al Museo Británico. La supuesta maldición actuó ya durante el transporte del objeto, ya que el camión se puso en marcha de forma inesperada y atropelló a un peatón. Además, uno de los operarios que lo llevaba se rompió una pierna y otro murió a los pocos días aquejado por una enfermedad desconocida. Los problemas se agravaron cuando el precioso ataúd se colocó en la sala egipcia del museo: los vigilantes escuchaban golpes y sollozos que venían del interior del sarcófago; otras piezas se movían sin causa aparente; se encontró a un guardián muerto durante la ronda y los otros dejaron el trabajo; las limpiadoras se negaban a trabajar cerca de la momia… Por fin se decidió trasladar la pieza al sótano para evitar problemas. No funcionó. Uno de los conservadores murió y su ayudante cayó muy enfermo.





La prensa comenzó a hacerse eco de la maldición. Un reportero hizo una fotografía del sarcófago. Cuando la reveló, había una horripilante cara humana en lugar del pacífico rostro bellamente pintado en la madera. Se dice que, tras contemplar la imagen durante un rato, el fotógrafo se fue a casa y se pegó un tiro. Finalmente, el Museo Británico decidió desprenderse de la “Princesa”. Un coleccionista la compró y, tras la clásica cadena de muertes y desgracias, la encerró en el desván y buscó ayuda.





El llamamiento del asustado caballero fue atendido por Madame Helena Blavatski, toda una autoridad en el mundillo ocultista de principios del siglo XX. Nada más entrar en la casa sintió como una presencia maligna emanaba del desván. Descartó la idea del exorcismo y suplicó a su propietario que se deshiciera de ella con urgencia. ¿Pero quién, en toda Inglaterra, iba a querer comprar una momia maldita? Nadie. Afortunadamente, fuera del país surgió un comprador: un arqueólogo americano que achacó las desgracias a una cadena de casualidades. Se preparó el envío a Nueva York. La noche del 10 de abril de 1912, el propietario consignó los restos mortales de la princesa de Amon-Ra en un barco que se disponía a atravesar el Atlántico con dos mil doscientos veinticuatro pasajeros: el trasatlántico clase Olympic R.M.S. Titanic.


lunes, 1 de octubre de 2012

Extraños seres en libros japoneses del siglo XIX

Unas extrañas pinturas realizadas en Japón hace dos siglos podrían representar una nave extraterrestre que llegó flotando hasta las costas niponas.






Según un documental emitido por el canal de televisión History Channel, la pintura, realizada en el período Edo, ilustra un suceso extraño que ocurrió el 22 de febrero de 1803 cuando llegó a una playa llamada Hara–yadori, del yogunato de Tokagawa, una extraña embarcación.

Según recoge el investigador Kazuo Tanaka, unos marineros se acercaron a ella y la remolcaron hasta la arena. Se trataba de una nave redonda, de pequeñas dimensiones –apenas 3,3 m de alto por 5,4 m de diámetro– cuya parte superior estaba formada por unos grandes ventanales y cuya parte inferior estaba reforzada por algo que describieron como placas metálicas. En su interior había una serie de signos que resultaban desconocidos. A través de las ventanas los testigos pudieron ver que en su interior se encontraba una mujer de extraños rasgos, con el cabello y las cejas de color rojo y la piel rosada, de unos 20 años de edad, que hablaba una lengua extraña y que sujetaba con fuerza una caja de madera que parecía tener mucho valor para ella, pues no dejaba a nadie que se acercara.





Hace unas semanas leí esta notícia y me sorprendió al instante por lo espectacular y claro del caso, pues de ser cierto, sería una de las primeras muestras tangibles de contacto extraterrestre de la historia. Pese a ello, apenas he podido encontrar información en la red sobre sobre tan peculiar dibujo y por más que lo he intentado, tampoco he conseguido encontrar el documental de History Channel en el que lo mencionan.

En cambio, si que he encontrado el origen, que son dos libros publicados en japón en 1825 y 1844, titulados “Toen Shosetsu” y “Ume no Chiri”, y que son ficciones basadas en el folclore japonés. Los dos libros recogen la misma historia, en el mismo año y en la misma provincia de japón.

En el primer libro, Toen Shosetsu, la historia tiene lugar un 22 de febrero de 1803. Unos marineros encuentran un objeto extraño y lo sacan hasta la playa de Hara-Yadori. El barco era redondo y se asemejaba a una especie de Kou-Hako (caja utilizada para quemar incienso). Su diámetro era de unos tres metros, la parte superior del barco era de una especie de vidrio provistas de unas ventanas laterales de celosía, protegidas por una masilla impermeable de goma de pino. La parte inferior estaba reforzada por placas de hierro separadas. Dado que el vidrio era transparente, la gente podía ver el interior del barco, donde encontraron a una mujer con características extrañas. Su cabello y las cejas eran rojas y su cara de color rosa. Parecía que el cabello largo y de color blanco no estaba teñido.






La historia que cuenta el segundo libro, el Ume no Chiri, es prácticamente similar.

El 24 de marzo de 1803, un barco a la deriva llega hasta la playa de Haratono-hama. El barco era hueco y tenía forma de olla de arroz. La parte superior estaba pintada de negro y tenía cuatro pequeñas ventanas con celosía a los lados. La parte inferior del barco se veía reforzada con barras de acero. La altura del barco era de unos tres metros y medio por casi seis de diámetro.

Dentro de la embarcación se encontró a una mujer que parecía tener entorno a veinte años y que media aproximadamente un metro y medio, y su piel era blanca como la nieve. Su pelo largo colgaba vívidamente sobre su espalda. Sus rasgos faciales eran de incomparable belleza. Su ropa era irreconocible y extraña y su lengua no era entendida por nadie. En sus manos llevaba una caja de madera que cuidaba celósamente, sin dejar que nadie se acercara a ella.

El episodio de la misteriosa caja de madera, también se repite en el primer libro, además de algunas descripciones más, como que en el interior del bote había algo de comida y agua, y que también estaba lleno de inscripciones extrañas que nadie era capaz de comprender.





Interesante y misteriosa historia ¿Verdad? Aunque posiblemente, todo tenga una explicación razonable. Probablemente las dos historias estén basadas en los titulares de un antiguo periódico prohibido en japón de principios del siglo XIX llamado Kawara y que, por lo que parece ser, era bastante sensacionalista. Con lo cual es posible que la historia original, basada a su vez en el antiguo folclore japonés de marineros náufragos sea más que dudosa. Aunque por otro lado hay otra explicación bastante más bonita. En Rusia, antiguos escritos relatan las costumbres y leyes que tenían algunos pueblos de las zonas más orientales, una de estas costumbres hablaba sobre lo que se solía hacer cuando una mujer era infiel a su marido. Estas antiguas leyendas cuentan que la costumbre era expulsar a esta mujer del pueblo, embarcándola sola en un pequeño bote y adentrándola en el mar a su suerte, pese a lo cruel que pueda parecer, el amante no corría mejor suerte, pues se dice que era decapitado y que su cabeza era metida en una caja que a su vez, era entregada a la mujer para que le hiciese compañia en su travesía.

Dado que la distancia desde las costas orientales rusas están bastante cerca de Japón, y de ser cierta la historia que se cuenta en estos libros. Es más que probable que esta mujer de cabellos rojos y piel blanca, que hablaba una lengua extraña y que portaba una caja de madera en sus manos fuese una de estas pobres expatriadas rusas.





En fin, lo mejor será que cada uno saque sus propias conclusiones y que no le demos demasiadas vueltas al asunto, pues lo realmente bonito del folclore es su misterio que, pese a lo mucho que nos empeñemos los hipotálamos curiosos, jamás será desentrañado.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Caníbales contemporáneos



En la década de los ochenta, Jean-Bedel Bokassa, Emperador de África Central, fue derrocado. Después de trece años de dictadura fue acusado de genocidio y de canibalismo. Los testigos que entraron en su suntuoso palacio declararon haber encontrado en los congeladores cadáveres humanos a los que les faltaban varios miembros. Pero Bokassa huyó y se escondió rodeado de guardianes que velaban por su seguridad. Nadie sabía dónde estaba hasta que el periodista Ronald Koven le localizó en Costa de Marfil, viviendo a cuerpo de rey. En una entrevista concedida a este periodista, no sólo reconoció sin tapujos haber practicado la antropofagia sino que incluso acusaba a Giscard D´Estaing de lo propio.

Posiblemente Jeffrey Dahmer, el “carnicero de Milwaukee”, uno de los asesinos más espantosos que ha conocido la historia criminal, buscara algo parecido al mana cuando violó, asesinó, bebió la sangre y se comió, entre otras partes del cuerpo, los cerebros de diecisiete jóvenes. Al preguntarle en concreto sobre este particular explicó: “Me hacía sentir que pasaban a ser permanentemente parte de mí, aparte de la curiosidad de saber cómo eran”. El caso de Dahmer merece reflexión, ya que poco después de estas declaraciones realizadas a la NBC desde la prisión –donde había propuesto a varios reclusos formar un grupo de “caníbales anónimos”- otro preso, Christopher Scarver, convicto de 25 años que se consideraba el hijo de Dios y receptor de supuestos mensajes telepáticos, decidió hacer justicia y matar a Dahmer en 1994.

Pero hay muchos más casos: Henry Heepe mató a su madre de setenta y siete años en 1994 y cocinó un guiso con ella, por considerar que era un “vampiro diabólico”, que poseía dos corazones que latían simultáneamente. George Hasselberg confesó en 1995 haberse comido las entrañas de su amante octogenario. Al ser interrogado declaró “Jamás pensé que podría haber llegado a este extremo”. Filita Malishipa, natural de Zambia, fue condenada en 1995 a seis meses de prisión tras confesar haberse comido a siete de sus hijos, con la ayuda del “demonio”, en el transcurso de un ritual de magia negra.



Francisco García Escalero, acusado de cometer once asesinatos, resultó absuelto en 1995 tras declarársele no responsable de sus actos. El llamado “mendigo psicópata”, reconoció haberse comido el corazón de algunas de sus víctimas. El llamado “carnicero de Rostov” fue condenado en 1992, declarado culpable de asesinar y comerse a 53 personas. Seis meses después, en mayo de 1993, se descubría en Rusia a un nuevo criminal. Fue bautizado por la prensa como Miklujo-Maklai, nombre de un célebre explorador y etnógrafo ruso de finales del siglo XIX, que recorrió lugares como Papúa Nueva Guinea. El sobrenombre se le puso porque asesinó al menos a veinticuatro mujeres y otros tantos hombres, siguiendo exóticos rituales de las etnias del Pacífico.

Alexander Spetitsev mató y se comió a ochenta personas en Siberia. Después de tres años en un psiquiátrico, los médicos consideraron que se había curado, le soltaron y se empeñó a fondo en la práctica de la antropofagia con la ayuda de su hermana y su madre. Hay gente para todo.

Caníbales sin saberlo


Fritz Aarmann fue decapitado en Alemania el 20 de diciembre de 1924, después de haber cometido un número tan elevado de crímenes que ni tan siquiera él era capaz de recordar con exactitud cuántos. Después vendía la carne de los niños. Georg Grossmann, compatriota de Arman, tampoco pudo cifrar el número de asesinatos que cometió –se calcula que unos cincuenta- aunque lo que sí se conoce es lo que hizo con los cadáveres: los convertía en “perritos calientes” que él mismo vendía en la estación de ferrocarril en la que trabajaba.

El caso de Kate Webster no deja de ser aún más curioso. Después de matar a la señora para la que trabajaba con un hacha de partir carbón, la despedazó ayudándose de una sierra especial para carne y se deshizo de las piezas mayores tirándolas a un río o quemándolas. Hecho esto, coció las partes más “substanciosas” de las que extrajo la grasa, que embotelló y vendió a un restaurante como aderezo de los platos.

En septiembre de 1994, ocho personas comieron el hígado de un hombre en Campiñas (Brasil), después de que su asesino lo hubiera vendido al restaurante, y los dueños –ajenos a su procedencia- lo prepararan con ajo, cebolla y pimienta. Lo llamativo es que los clientes comieron a placer y sólo únicamente después de saber que lo que habían consumido era carne humana se escandalizaron.

A mediados del siglo XVIII, se calcula que un 0,3% de la población mundial (unos seis millones de personas), subsistían gracias a la antropofagia.

En un gran porcentaje de las especies carnívoras, la antropofagia es algo común. Está claro que los casos anteriores son gente con un problema psicológico grave, ahora asociado por algunos estudios a una deficiencia en algunos genes. ¿Quién sabe?



El problema se plantea en casos de necesidad, el más conocido sin duda, el de los deportistas Uruguayos en los Andes. Sin ir más lejos, hace unos días se dio otro caso en una barca a la deriva con unos náufragos, en el que pasada una semana tuvieron que recurrir al canibalismo para subsistir. Este caso me sorprendió bastante por el poco tiempo que pasó, tan solo una semana, hasta que decidieron comerse a un compañero.

Mi pregunta es… ¿Serías capaz de comerte a un amigo?

¿Cuánto tiempo piensas que aguantarías en condiciones extremas?


martes, 11 de septiembre de 2012

La Terrible Historia De Carla Moran



En Mayo de 1974, Doris Bither empezó a sufrir los ataques de una misteriosa entidad invisible. La forzaba, la sujetaba contra su cama, luego procedía a violarla con una brutalidad en la que usualmente participaban los golpes. El espectro, bautizado como “El Ente”, atormentó sexualmente a Doris Bither por varios años…

El caso de Carla Morán, también conocido como el “Caso de Doris D” o el “Caso de Doris Bither”, representa uno de los casos más intrigantes pero menos estudiados dentro de la Parapsicología. Fue este el caso que inspiró la película “El Ente”, la cual a su vez se basó en la novela del mismo nombre que Frank de Felitta escribió en base a los escalofriantes hechos reales de los que Doris Bither[1] fue víctima.

Doris Bither era una madre soltera que vivía en una casa de Culver (California) con sus cuatro hijos (una niña de 6, tres varones de 10, 13 y 16), todos de diferentes matrimonios. Su vida, relativamente tranquila, comenzó a ser trastocada cuando en mayo de 1974 se desataron los primeros episodios de lo que sería una larga pesadilla, tan larga que la seguiría por años enteros. En concreto, Doris había empezado a sufrir ataques sexuales por parte de una entidad invisible a la que ella, basada en los traumatizantes contactos que había tenido con dicha entidad, le atribuía la forma de un atacante masculino alto y fornido…

Aquella entidad abusaba de Doris por las noches: la tocaba, la forzaba violentamente contra su cama y después la golpeaba y abusaba sexualmente de ella. Tras repetirse el episodio numerosas veces, Doris buscó ayuda psiquiátrica mas, al recibir un diagnóstico de normalidad, fue a buscar ayuda en investigadores de la Universidad de California. Fue así que acudió al laboratorio de Parapsicología, donde logró contactar con su director, el Dr. Barry E. Taff, un psiquiatra e investigador escéptico.


En un primer momento, Taff pensó que la historia era una mera construcción imaginaria y los supuestos ataques no eran más que un complejo de exteriorizaciones y percepciones producido por algún trastorno mental de Doris; aunque, cuando ella le mostró las extrañas y terribles marcas (algunas en la zona genital) que el violador invisible le había ocasionado, Taff pensó que su hipótesis del trastorno era casi seguramente insuficiente ya que, en el marco de los parámetros de la ortodoxia científica, no era posible explicar con rigor y completitud el caso. Intrigado, Taff tomó interés en el caso y entrevistó a Doris, a sus hijos y a sus vecinos, obteniendo tanto de sus hijos como de algunos vecinos la declaración de que habían sido testigos de los abusos de la entidad invisible a la que, desde ese momento, se le empezó a llamar “El Ente”.

Pese a eso, Taff no dejó de aferrarse a la posibilidad de que todo tuviese su raíz en la mente de Doris, por lo cual contactó con el hipnólogo Kerry Gaynor en vistas de encontrar recuerdos perdidos en el subconsciente de Doris que, de alguna manera, pudiesen dar la llave del caso. No obstante nada se sacó de las sesiones hipnóticas y, entretanto, El Ente seguía deleitándose en sus salvajes abusos. A causa de eso, finalmente decidieron trasladar un equipo científico (dirigido por Taff y Gaynor) al domicilio de Doris.


Mientras el equipo proseguía con sus investigaciones, el estado de Doris empeoraba cada vez más y hacía temer en algunos médicos la posibilidad de que ella acabase sumergida en un estado crónico e irreversible de esquizofrenia. Como ninguno de los miembros del equipo había enfrentado algo semejante con anterioridad, muchos de ellos, en parte por haber visto que casi no existían precedentes de casos semejantes, optaron por creer que los ataques cesarían a corto o mediano plazo. En un inicio habían creído, debido a que los ataques sucedían cuando Doris dormía, que el problema se reducía a cierto tipo de trastorno psíquico vinculado a la mecánica del sueño; mas, tras irse desarrollando los hechos de la manera brutal y contundente en que se dieron, empezó a surgir en los investigadores la creencia en la posibilidad de que en efecto estuviesen lidiando con alguna entidad sobrenatural.

Y es que, a diferencia de tantos fantasmas, El Ente y sus secuaces[2] no dudaron en manifestarse ante la presencia de los investigadores; por lo cual, en aquellos días en que el equipo estuvo en el domicilio de Doris, se reportó la presencia de esferas luminosas e inclusive se tomaron fotografías en que se apreciaban unos arcos de luz que delataban la forma de las esferas: mas, como es de esperarse, ante aquellas fotografías cuya fama ha llegado a trascender, los escépticos hablaron de reflejos en el lente de la cámara y la comunidad científica no las aceptó aunque nunca se demostró ni que fuese un montaje ni que fuese el producto de reflejos en el cristal de la cámara.

Pero veamos ahora los hechos con más detalle, para lo cual resulta muy útil acudir a las palabras con que los propios Taff y Gaynor relataron ciertas cosas acaecidas en los días en que las investigaciones se realizaban en casa de Doris:


Fue en la segunda visita a la casa de Doris cuando los investigadores empezaron a ver cosas que les demostraron de manera contundente que lo que estaba ocurriendo no podía reducirse a algún intrincado problema psíquico del sueño. “Empezamos a ver pequeños estallidos de luz, sucedían rápidamente. Intentamos fotografiarlos, pero sucedían demasiado rápido, y no conseguimos fijar ninguno. Trabajabamos con una Polaroid y una cámara fotográfica de 35mm”

“Estabamos en la cocina hablando con el hijo de 16 años de Doris cuando la puerta de un armario bajo se abrió de golpe y una cacerola salió disparada”, dijo Gaynor. “Salió volando y cayó dos o tres pies más allá del armario. Yo me asomé por si hubiera algún truco o alguien escondido en el armario, pero allí no había nada. Ahí es cuando empezó todo”.

“La mujer empezó a chillar, ‘está en el dormitorio’. Nosotros corrimos hacia allá y fue cuando aparecieron las luces y tomamos las instantáneas con la Polaroid. La mujer gritó ‘está en la esquina’ y rápidamente tomamos una foto, pero salió descolorida. Doris volvió a gritar que estaba en la esquina y volvimos a fotografiar… otra vez descolorida. Pensabamos que la cámara se había estropeado, así que tomamos una foto de control. En ese momento Doris anunció que el ente se había ido. La foto salió perfecta”

“Con la Polaroid tomamos la foto más interesante de todas. Doris dijo textualmente ‘está delante de mi cara’ y entonces tomamos la instantánea. En la foto puedes ver con claridad los botones de su ropa y las cortinas, sin embargo su cara aparece totalmente borrada. Repetimos la operación con idéntico resultado, y cuando ella dijo que ya se había ido, hicimos una foto de control y todo apareció normalmente.”

“La tercera noche decidimos hacer la sesión en el dormitorio. Le pedí al ente que si realmente estaba allí que apareciese, y entonces la luz salió de la pared y se desplazó hasta el medio de la habitación. Empezó a girar y a expandirse en todas direcciones. Teníamos a nueve fotógrafos profesionales distribuidos por la habitación disparando sus cámaras desde todos los ángulos. Fue increíble, ¡esa cosa flotaba en medio de la estancia y era dimensional! Es imposible falsificar algo así sin disponer de sofisticados sistemas de laser”. Taff contó que en realidad había tres esferas de luz: una verde-amarillenta y dos de luz blanca. “Nosotros vimos bolas de luz. De algún modo las cámaras recogieron arcos luminosos… pero lo que nosotros vimos eran bolas de luz”. Mas todo aquel episodio tuvo lugar luego de que, tras sufrir un espantoso ataque, Doris llamara a Gaynor a la medianoche para pedirle que fueran ya que había sido agredida por tres criaturas invisibles, dos de las cuales le sujetaban las piernas para que la última, El Ente, la penetre con brutalidad a sus anchas. .

“Ella me llamó en mitad de la noche llorando y fui hacia allá. Había sido golpeada, tenía marcas azules y negras por todo el cuerpo”, dijo Gaynor. Como sorprendentemente se ve, el número de criaturas que Doris mencionó, al igual que la distribución de funciones y aparente jerarquía entre las mismas, coincidía a la perfección con el hecho de que justamente hayan sido tres las esferas de luz que los investigadores vieron, siendo dos de ellas blancas (las criaturas que sujetaban) y una amarilla-verdosa (El Ente). Por otra parte, Doris también acotó que la entidad violadora había cobrado solidez mientras la violaba y que, a través del contacto con la misma, pudo darse cuenta con claridad, aún más que en anteriores episodios, de que la entidad tenía la anatomía de un hombre fornido y de que en efecto era un espectro pues, inmediatamente después de saciar su desaforada libido, simplemente “se evaporó”. 

Finalmente y a pesar de que cuando los investigadores llegaron no presenciaron ningún ataque sexual de El Ente, sí pudieron ver algo que les heló la sangre, algo que le hizo ver a Gaynor que, en efecto, Doris parecía estar en lo cierto cuando dijo que el abusador invisible tenía la morfología de un hombre. Cuenta así Gaynor lo siguiente: “Primero vimos como se formaba la cabeza y seguidamente los hombros. Después la luz fue descendiendo hasta que una silueta se dibujó entera. Era una luz verde-amarillenta. Cuando todo pasó, nos miramos unos a otros… No podíamos ni hablar.” Y Taff añade: “Cuando la aparición se esfumó, dos jóvenes ayudantes se desmayaron y hubo que sacarlos fuera del dormitorio”…


En cuanto a la peligrosidad de El Ente, las siguientes palabras de Gaynor nos muestran que era ciertamente elevada no solo para Doris sino para cualquiera que osase intentar detenerlo: “Una vez, el hijo de 16 años oyó a su madre llorar y fue al dormitorio. Vio como algo zarandeaba a su madre en la cama y, cuando se acercó a ayudarla, algo le golpeó en la cabeza y lo lanzó hacia atrás. El chico se rompió un brazo”


Después de las sesiones en casa de Doris y sobre todo porque no habían podido hallar una respuesta clara y la condición de ella empeoraba, los investigadores trasladaron a Doris —quien a lo largo del caso habría de tener tres embarazos psicológicos— al laboratorio de la Universidad de California, donde se le hizo una especie de casa de cristal en la que, por cierto tiempo, Doris vivió constantemente vigilada por las lentes de las cámaras y los ojos de los doctores.

Fue allí donde en cierta noche tuvo lugar la más intensa y asombrosa agresión sexual de El Ente. Así, ante los numerosos presentes, el cuerpo de Doris empezó a moverse como si alguien, contra su voluntad, la sujetase y la empujase a la vez: era El Ente que, en aquella noche más que en ninguna otra, evidenció una naturaleza posiblemente humana en virtud de sus conductas sexuales pues, como queriendo dar show y lucirse, doblegó a la pobre Doris y la hizo realizar la posición del perrito, la del misionero y muchísimas otras posturas del Kamasutra. Lastimosamente, de aquella depravada sesión de acrobacias necrófilas no quedó nada pues las cámaras no lograron registrar nada con la contundencia suficiente como para hacer tambalear el ortodoxo juicio científico e inclinarlo hacia la hipótesis paranormal.

Al ataque anterior siguieron muchos otros. Entretanto uno de los psicólogos, en una sesión hipnótica, descubrió que Doris había sufrido abusos sexuales durante su infancia. A partir de allí el juicio de los investigadores se dividió en dos grandes bloques: por un lado, aquellos que creían que todo estaba en la mente de Doris, pasando desde grandes escépticos que se limitaban a explicaciones psiquiátricas rebuscadas hasta investigadores de mente abierta que adoptaban la hipótesis parapsicológica de que la mente de Doris había creado proyecciones energéticas que se plasmaban en la gama de fenómenos desconcertantes que habían visto; por otro lado, estaban aquellos que, en lugar de aferrarse a los excesos del ejercicio interpretativo, prácticamente tomaban la realidad tal cual se presentaba y afirmaban así que Doris era víctima de alguna identidad, sea esta un fantasma, un demonio o un extraterrestre.


Mas Doris ya estaba cansada de todo y se sentía frustrada ante lo escurridizo que El Ente resultaba para las cámaras. Por ello, dejó de participar en los experimentos y, con sus hijos, dejó su casa inicial en Culver (California) y se mudó a Texas en busca de una vida mejor y libre de los acosos del violador invisible. Pero El Ente ya se había enviciado con ella y, en lugar de dejar sus fechorías o cambiar de víctima, decidió seguirla para así continuar con sus perversas sesiones de placer espectral. Cinco fueron en total las veces que Doris se mudó intentando huir de su perseguidor; cada vez se mudaba más lejos pero lo único que había conseguido era una disminución en la frecuencia de ataques. Aunque posteriormente, y de forma inexplicable, los ataques cesaron. Dice Gaynor (que mantuvo la comunicación con Doris) al respecto: “Parece que el ente la seguía a donde iba. Ella cada vez se mudaba más lejos y los ataques fueron disminuyendo hasta que después de dos años más o menos finalmente cesaron por completo”. Fue entonces que por fin Doris vivió con tranquilidad hasta que el cáncer la condujo a la muerte un 25 de julio de 2006.








domingo, 9 de septiembre de 2012

Escritos antiguos que no se han descifrado

Disco de Festos



Esta pieza fue descubierta en 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier en una excavación del palacio minoico de Festos. El disco es de arcilla cocida con inscripciones en ambas caras y fechado a finales de la edad de Bronce. El propósito de uso y su origen aún no han sido determinados, lo que ha convertido a este objeto en uno de los más famosos misterios arqueológicos. Sus símbolos podrían representar una forma desconocida de jeroglíficos y hay estudios que lo asocian a un tipo de escritura utilizada en la antigua Creta.


Símbolos de Rongo Rongo







Estas tallas de madera, que fueron descubiertas en la isla de Pascua en el siglo XIX, corresponden a un sistema de escritura, posiblemente el único estructurado de Oceanía, pero todavía sin descifrar. Los glifos parecen representar siluetas de seres antropomórficos en diversas posturas, criaturas fantásticas semejantes a las aves, plantas y a otros animales terrestres y acuáticos, así como objetos celestes. Algunos de los estudiosos que han escrito sobre estas tallas de madera se han aventurado a considerar que podrían ofrecer pistas sobre el colapso de la civilización.



Escritura antigua Sumeria






La escritura es uno de los mayores inventos de la historia humana. Tal vez el mayor, ya que hizo la historia posible. Sin escritura, no puede haber acumulación de conocimientos, no hay registros históricos, no hay ciencia - y, por supuesto, no hay libros, periódicos o Internet. 

La primera verdadera palabra escrita que conocemos es la escritura cuneiforme de los sumerios, que consiste principalmente en impresiones en forma de cuñas sobre tablillas de arcilla - y se utilizó hace más de 5,000 años en Mesopotamia. Poco después la escritura apareció en Egipto, y mucho más tarde en Europa, China y Centroamérica. Nuestras civilizaciones han inventado cientos de diferentes sistemas de escritura. Algunos, como el que usted está leyendo ahora, se han mantenido en uso, pero la mayoría han caído en desuso. 

Estas escrituras 'muertas' nos intrigan de gran manera. Podemos ver que algo ha sido escrito, pero ¿qué dicen? 

Ese es el gran desafío de descifrar: penetrar profundamente en el pasado y escuchar las voces de los muertos. Cuando los jeroglíficos egipcios fueron descifrados en 1823, se amplió el lapso de la historia por más de 2000 años y nos permitió leer las palabras de Ramsés el Grande. El desciframiento de los glifos (escritura maya) reveló que en el Nuevo Mundo había una cultura sofisticada, quienes sabían leer y escribir en el momento que la historia del imperio romano se desarrollaba.

ETRUSCO (GRIEGO Y NO GRIEGO - escritura conocida, lenguaje desconocido)






Para aquellos interesados en el idioma y la escritura, los etruscos son un grupo fascinante y frustrante a la vez. Descifrar el lenguaje etrusco es como tratar de aprender Inglés, pero solamente partiendo de la lectura de lápidas. La escritura etrusca en una forma del antiguo alfabeto griego, pero el idioma es diferente a cualquier otro. Así, aunque las oraciones etruscas se pueden "leer", nadie tiene mucha idea de lo que significan, aparte de los nombres de las personas y lugares, es todo una revoltura de letras, palabras y frases.

Los etruscos fueron una civilización prehistórica que surgieron en el oeste de Italia - lo que ahora es parte de la Toscana y Umbria - y fue absorbido por el imperio romano en el primer siglo a.C. Los etruscos tenían un alto nivel de alfabetización, dejando miles de textos. Muchos objetos etruscos están inscritos con el alfabeto griego, casi con toda seguridad tomados de los colonos griegos que se asentaron en el oeste de Italia alrededor del 775 a.C.


LINEAL A (Escritura parcialmente conocida, lenguaje desconocido)





En 1900, el arqueólogo británico Arthur Evans descubrió no uno sino dos alfabetos desconocidos, Lineal A y Lineal B, ambos grabados sobre tablillas de arcilla, mientras excavaba en el "Palacio de Minos" en Cnosos, en la isla de Creta - considerada el centro de la Edad de Bronce- nos referimos a la civilización minoica. Uno de ellos, el Lineal B, fue famosamente descifrado en el 1952, convirtiéndose en el lenguaje "leíble' más antiguo de Europa. El otro, el Lineal A, sigue siendo indescifrable.

La escritura lineal B data de alrededor de 1450 aC. Es una forma arcaica de griego escrito, utilizado por los oradores que conquistaron partes de Creta alrededor de ese tiempo. La escritura lineal A es un lenguaje más antiguo, desde el siglo 18 a.C. Es la escritura de la civilización minoica, la única y sólida relación que tenemos con el idioma perdido de los minoicos.


ESCRITURA DEL INDO (escritura desconocida, lenguaje posiblemente conocido)






Los restos de la cultura del valle del Indo cubren un área de Pakistán y el noroeste de la India que es aproximadamente una cuarta parte del tamaño de Europa. En su apogeo, entre el 2,500 y 1,900 a.C., sus principales ciudades fueron comparables con las de Mesopotamia y Egipto.

Las exquisitamente talladas escrituras de esta civilización se conocen gracias a cerca de 5,000 inscripciones, muchas de ellas encontradas en piedras dispersas en las casas y calles de sus ciudades en ruinas. Un motivo frecuente en los sellos es un cuadrúpedo con cuernos como un unicornio (una criatura de la India, según la leyenda). Los textos son absolutamente breves. La duración promedio es de sólo cinco signos, y el más largo de sólo 20. Algunos investigadores han cuestionado si realmente se escribe, pero la mayoría suponen que sí.

El lenguaje de la civilización del Indo puede haber desaparecido por completo, aunque algunos especulan que se refiere o está relacionado a las lenguas drávidas ahora sólo habladas en el sur de la India y en Baluchistán, no muy lejos del valle del Indo, donde la lengua dravídica se conoce como Brahui.


jueves, 6 de septiembre de 2012

La extraña desaparación de Juan Pedro Martinez Gómez, el Niño de Somosierra

Juan Pedro, el niño de Somosierra, un niño que con tan solo 10 años desapareció en las inmediaciones de una carretera que unía Madrid con Segovia la noche del 23 de Junio de 1986, la noche de San Juan. Esa fatídica noche, Juan Pedro viajaba a bordo de un camión cisterna que trasportaba mas de 20 mil litros de ácido sulfúrico. Salieron de un pequeño pueblo de Murcia para dirigirse a Bilbao para vaciar dicho cargamento, conducidos por el padre, un experto ya conductor con muchos kilómetros recorridos, viajaban el niño y su madre, ya que después del trabajo en Bilbao la familia pasaría unos días de vacaciones en esta ciudad. Tras varias paradas para descansar e ir repostando el vehículo, un camión Volvo F-12, llegaron al Mesón Aragón en Cabanillas, justo en la falda de Somosierra. 


Eran las 05:30 de la madrugada, al parecer y siempre según la versión de la persona que les atendió, todo estaba tranquilo entre ellos, tomaron café plácidamente hasta su retorno a la carretera, viendo el empleado como se llevaba el mismo camión con el que habían llegado. En este momento comienza el enigma. 



Según el tacógrafo el camión realizó unas 12 paradas en un intervalo de 1 hora y poco mas, según los expertos, son demasiadas paradas ya que en este tiempo lo normal sería o bien no parar o parar un máximo de 2 veces, todas ellas de muy corto periodo de tiempo, incluso de segundos, al parecer tras cada parada, la conducción del mismo se volvía cada vez más agresiva, hasta que en un momento dado el camión parece ser que alcanza los 140 km/h durante la bajada, probocando esto un accidente de tal magnitud que después de este solo quedaba un vertido de ácido sulfúrico y un amasijo de hierros en medio de la carretera.
Y aquí comienza el misterio, tras la llegada de las fuerzas de seguridad del estado, comprueban que dentro de aquel amasijo de hierro se encontraban el cadáver del padre y de la madre de Juan Pedro, y al ver que no se podía hacer nada por ellos comenzaron las labores de limpieza y adecuación de la zona, ya que probocó un enorme caos el accidente por el producto que se transportaba. La sorpresa venía cuando los abuelos del niño alertaban de que en el vehículo viajaba un niño con ellos, entonces comenzó una búsqueda exaustiva que duraría muchísimo tiempo y en la que ya nunca jamás se volvería a saber nada de Juan Pedro.
Las primeras hipótesis apuntaban a algo lógico, se abrá quemado con el ácido, pero se descartó inmediatamente ya que el ácido súlfurico habría tardado unas 2 semanas aproximadamente en hacer desparecer por completo el cuerpo del niño.
Después de la investigación muchos testigos afirmaron que vieron al camión con un vehículo por delante, una Nissan Vanette por delante y que parecía que el camión la estaba siguiendo, también numerosos testigos del accidente afirman ver como dos personas con batas blancas se acercaban al amasijo de hierros y sacaban lo que ellos denominan "un bulto" y que automaticamente se marchaban de allí.
Actualmente el caso mantiene varias teorías que os expongo para que cada uno saque sus propias conclusiones.
Por el ácido: Estudios químicos demuestran que no fue así.
Secuestro: Es quizás la teoría más aceptable por los testigos que afirman ver como dos personas se acercaban al camión o ver al camión como persiguiendo a alguien.
Sacaron el cadáver para experimentar con él: Bueno por ahora no hay nada se que sostenga esta teoría.
Existe también un testigo que afirma que vio al niño con una pareja extranjera en un Bar y pidiendo leche para Juan Pedro, pero la verdad sobre esta información no he encontrado mucho.
Se hablan de muchas teorías, secuestro, muerto, experimentos, otra dimensión, etc, pero lo único que hay seguro es que ese niño desapareció dejando consigo un misterio que a día de hoy nadie ha sabido resolver. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

La extraña desaparicion de David Guerrero, el Niño Pintor de Malaga


David Guerrero Guevara, el conocido como el niño pintor de Málaga, el día 6 de Abril de 1987 volvió del colegio junto con se hermano como cada día, tomó la merienda, y se preparó para marcharse a su primera exposición de pintura llamada "Recordando la Semana Santa" en LaMaison, David era un gran pintor para la edad que tenía, a las 18:30 cogió sus cosas, salió de casa y se dirigió a la parada del autobús que tenía a tan solo 150 metros de su casa, pero David nunca cogería ese autobús. 




Sobre las 20:30, su padre se dirigi´a LaMaison a recoger a David, a su llegada le dicen que el niño no ha pasado por allí en toda la tarde, así que el padre se acerca a la academia de pintura donde le dijo David que iría después de la exposición, pero allí tampoco había pasado en todo el día. 
El padre volvió a su casa y con una enorme preocupación lógica, decidieron esperar hasta el día siguiente para ver si aparecía. Pasadas las 24 horas tomaron la determinación ya de avisar a las autoridades. 
En los días posteriores la prensa se hizo eco de la notícia saliendo esta publicada en medios tanto escrita como visual, y lo que se sabia seguro es que David nunca llego a LaMaison. 
La fuga quedó rápidamente descartada, ya que parece ser que el niño era muy allegado a su família, con pocos amigos y muy centrado en la pintura. 





Las hipótesis principales barajaban el secuestro en el mundo de la pintura, ya que parece que es práctica habitual en algunos países secuestrar niños con talento para hacer explotar este mismo en beneficio propio, pero se fue descartando por que según entendidos en la materia comentaban que el niño tenia talento pero no el suficiente como para hacer plagios perfectos o crear arte maestro. También se descarto el secuestro con fin económico, ya que a parte de ser una família humilde, jamás recibieron una sola llamada ni nada por el estilo pidiendo ningún tipo de rescate 
Ese mismo día, La Reina Sofía visitaba Málaga, con lo cual el despliegue policial que había en las calles era de una magnitud que ya os podeis imaginar, ello hizo que la hipótesis de que fuera secuestrado a la fuerza se descartara practicamente de inmediato, ya que a parte de ser un niño muy conocido en el barrio, con lo que alguien lo hubiera visto merodeando con algún extraño, estaba toda Málaga cubierta por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. A partir de aquí comienzan dos lineas de investigación que llevan a Lisboa y a la ayuda de un suizo. 
La teoría portuguesa se dió por que hubo una denuncia, al parecer en Pamplona, que decían haber visto a David a las afueras de la capital lusa, en los suburbios, acompañado por otras dos personas de su misma edad, a pesar de los esfuerzos de ambas policias, David no apareció y los funcionarios desplazados al país vecino volvieron con las manos vacias. 
La otra teoría es la que cobró mas fuerza, al parecer un adinerado ciudadano suizo tubo contacto con David, ya que el ultimo cuadro realizado por David era una caricatura de este individuo, lo que hizo creer a las autoridades que este hombre tendría algo que ver con la desaparición, parece ser que todo esto lo hizo por que David quería marcharse voluntariamente, algo que la família descarto rápidamente ya que como he comentado antes era muy allegado a ellos, pero el hilo de esta investigación se rompe cuando en Enero de 1988 fallece llevándose consigo toda información acerca del paradero del niño.
El caso fué llevado a las autoridades europeas por parte de Izquierda Unida en el Parlamento, así pues, Interpol comenzó la investigación que acabaría dando como desaparición extrema, que es cuando no tienen absolutamente nada por donde proseguir la investigación, para Interpol simplemente "se esfumó" de la faz de la Tierra, dejando tras de si una família completamente rota y hundida y como un día dijo su hermano para Cadena SER, "a la mama se le han secado las lágrimas de tanto llorar".