lunes, 15 de marzo de 2010

Mujer aborta un feto alien en Italia (Videos)

Una Mujer llamada Giovanna, tuvo un encuentro con lo desconocido cuando supo que su bebe poseía rasgos reptilicos, justo como los de los Reptilianos. Su historia es que fue abduccida y violada por un extraterrestre con las características anteriormente mencionadas y luego preñada.
Cuando lo aborto Oh sorpresa! que feto mas extraño. Lo único parecido que se me ocurre es la Ictiosis Arlequin, pero incluso esa enfermedad se ve menos escabrosa ante este híbrido reptil-humano.




domingo, 14 de marzo de 2010

Alex y su escalofriante adiccion por mutilarce la extremidades

Alex parece un hombre normal, pero hace unos 10 años sufrió un accidente automovilístico, por el que tuvieron que cortarle una pierna. La historia hubiera quedado ahí, con Alex continuando con su vida, aunque con limitaciones.

Lo escalofriante comenzó cuando este hombre se dio cuenta que disfrutaba su nueva condición. Se sentía mucho mejor con una pierna menos que cuando tenía las dos. Decía que le gustan los problemas asociados con el movimiento, y el deseo incontenible de mantenerse de rodillas sobre sus prótesis.

Luego de un tiempo, no aguantó las ganas de someterse a una cirugía para la amputación de la pierna que aún le quedaba. Pero no se sintió contento, por lo que buscó un médico para reducirlo aún más. Esta locura no terminó con eso, sino que comenzó a buscar un especialista para que también le cortara el brazo.

En vista de que, esta vez, ningún médico se atrevió a cortar el miembro sano de Alex, este loco (por no decir otra cosa) congeló su mano en hielo seco, se inyectó algunas sustancias para amortiguar el dolor, y se cortó parte del brazo con un cuchillo de cocina.

Como si esto fuera poco, el caso de Alex no es el único en el mundo, ya que se sabe que hay personas que hacen estas prácticas horrendas; inclusive personas con estos “gustos” hacen reuniones para enseñar a otros cómo mutilarse.

Mientras hay algunos que nos dejan asombrados por las ganas de vivir, como el caso de Nick Vujicic, otros se cortan el cuerpo a pedazos.

Si la historia fuera verdadera, entonces este tipo es un completo demente, que lo único que tiene de inválido es el cerebro!. Miren la secuencia completa de las imágenes, y se darán cuenta en qué estado se encuentra actualmente… quizás su demencia termine cuando se decida cortarse el cuello.









viernes, 12 de marzo de 2010

Combustiones humanas espontáneas. ¿Estamos todos expuestos?

El mundo del misterio es tan amplio, variado y sorprendente que de no ser por el frío documento que generalmente da fe de los hechos, es comprensible que en determinadas ocasiones los sucesos sean considerados argumentos más propios de una novela de ficción que de casos reales…


5 de diciembre de 1966. Coudersport, Pennsylvania. El doctor Irving Bentley era respetado por su vecindad. Hombre de pocas palabras, rictus serio y conversación amena, gozaba del privilegio de contar con muchos y buenos amigos. Nadie hubiera deseado daño alguno para el viejo médico. Al menos nadie conocido…
La calle bullía de vida. El Sol derretía levemente los finos copos de nieve caídos durante la madrugada. Eran tiempos de bonanza económica, una circunstancia que agradecían los comerciantes de la pequeña localidad, que veían entusiasmados como sus establecimientos se llenaban de posibles compradores. No en vano la Navidad estaba cercana, y los adornos multicolores, abetos y regalos desaparecían de las tiendas a un ritmo inusual.
Don Gosnell aceleró el paso. El joven había ingresado meses atrás en la compañía de gas de la ciudad y deseaba causar una buena impresión a sus superiores. Además, si finalizaba la tarea con rapidez aún tendría tiempo para realizar alguna compra que otra.
“Maldita sea, como pesa la condenada”. La bolsa que permanecía asida a su hombro comenzaba a causarle demasiadas molestias. Dichas eventualidades se disiparon al torcer la esquina. Allí estaba la vieja y enorme casa de piedra, una construcción victoriana de finales del XIX, y a la postre su última visita del día: el hogar del doctor Bentley. Lentamente cogió el pomo de la puerta, empujándolo con fuerza. Un sonido seco recorrió el interior del inmueble, suficientemente fuerte como para que su cliente se diera por aludido. Nadie contestó. Gosnell comenzó a impacientarse. “No hay que dejarse llevar por los nervios”, pensó a la vez que el llamador de plomo golpeaba la superficie de madera. De nuevo no hubo respuesta. En un arrebato de ira, el muchacho desplazó la puerta hacia el interior, mostrando la oscuridad sombría que reinaba en el salón recibidor. “Por Dios, que peste”. Un olor nauseabundo escapó al exterior. El miedo se apoderó del muchacho. La fina capa de humo azulado que invadía el ambiente agudizó los sentidos de éste, temeroso de que se hubiera producido un escape.
Sin embargo el desagradable hedor nada tenía que ver con el gas. Tras recorrer las diferentes estancias de la casa llegó al dormitorio del doctor. “Señor Bentley, ¿está usted ahí?”. El silencio, entrecortado por el tañer de las campanas de la iglesia cercana, más parecía una advertencia de que no continuara indagando. En la habitación la neblina se espesaba más que en cualquier otro lugar. Con cautela anduvo despacio y penetró en el cuarto de baño. El suelo estaba abierto. Las tuberías habían quedado al descubierto tras ser atacadas por un agresivo incendio. Que extraño; el foco del mismo no se adivinaba por ningún lado. ¿Qué había provocado las llamas? La respuesta no tardó en llegar. En un rincón, casi imperceptible a los ojos del recién llegado, había un montón de cenizas, y junto a éstas, una pierna maltrecha del médico. Inexplicablemente sucumbió ante un fuego que únicamente se cebó con su cuerpo, dejando como fiel testimonio de la catástrofe el miembro chamuscado del anciano, una horrible visión que Gosnell jamás pudo olvidar…


CHE, el castigo divino

Castigo divino, enfermedad desconocida o simplemente maldición, de la combustión humana espontánea únicamente se tiene la certeza de que se produce cuándo quiere, pillando desprevenidos a todos los que de un modo u otro son testigos directos del suceso. La situación es como sigue: una persona, como ustedes o como yo, repentinamente comienza a sentir que algo no funciona. En ese momento se produce la combustión del cuerpo, algo similar a una llama de origen desconocido que aparentemente nace en el interior de la víctima, acabando en cuestión de segundos con el infortunado.
¿Es selectivo el fenómeno, o tan sólo “ataca” a personas que poseen determinadas características que los hacen ser propensos a ello? A mediados del siglo XIX, dado que la medicina ortodoxa no aceptaba supersticiones de esta índole, en cierta medida atosigada por una Iglesia que desde la noche de los tiempos ha cuestionado y poco menos que satanizado este tipo de sucesos, recurrió a una explicación tan simple como estúpida: sin lugar a dudas, y si analizábamos los cuerpos acosados por el fuego maldito, es probable que el estudio forense desvelara la rotunda conclusión de que los finados, o eran alcohólicos, o fumadores empedernidos. Para que hablar cuando se daban los dos elementos… Las pruebas sobre cadáveres calcinados eran una constante, y así, en el año 1965, el doctor John Gee, a la sazón médico interno del Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Leeds, dictaminó, tras efectuar sus propias indagaciones, que la ignición de determinadas muestras de tejido adiposo se producía cuando se colocaba una corriente de aire, que en definitiva, propiciaba la expansión del fuego.
Ello sin embargo no explicaba la extrema prontitud con la que ardían los cuerpos, que en ocasiones, observando la posición en la que se hallaban, denotaban que ni tan siquiera habían sido conscientes de su propia muerte. Además, la energía calórica liberada por las víctimas en el instante preciso del incendio jamás hubiera sido alcanzable en circunstancias normales. Es decir, cuando un ser humano, especialmente si éste aún permanece con sus constantes vitales a pleno rendimiento, sufre quemaduras en su anatomía, por muy graves que sean es casi imposible que afecten a órganos internos.
En conclusión: quemar un organismo humano vivo resulta a todas luces hartamente complicado, y mucho menos si estamos hablando de que la combustión se produce en pocos segundos. Sirva como ejemplo ilustrativo la tesis mantenida por el doctor Wilton Krogman, antropólogo forense de la universidad norteamericana del estado de Pennsylvania y gran estudioso de la CHE, quien asegura que sus trabajos sobre el polémico asunto le han llevado a analizar los cuerpos consumidos por las llamas en crematorios, determinando que para que ésto suceda es necesaria una fuente de calor superior a los ¡mil grados centígrados!, y aún así, los huesos no padecerían los efectos devastadores del fuego.



El cristal se derrite

Uno de los casos más representativos tuvo lugar en la localidad francesa de Arcis-sur-Aude, en el caluroso mes de junio de 1971. Un vecino de la localidad, León Eveille, fue hallado muerto, cruelmente incinerado en el interior de su vehículo. Sus articulaciones, o lo que quedaba de ellas, no estaban agarrotadas. No en vano, si hubo algo que sorprendió a los agentes de la ley tras levantar el cadáver es que éste no parecía haber sufrido daño alguno, más bien era como si la muerte le hubiera sorprendido en mitad de un plácido sueño. La combustión llegó a tal punto que los cristales del coche se derritieron. Es importante destacar este punto ya que para que el vidrio pase de su estado habitual a líquido, al menos debe de estar bajo la acción intensa de más de un millar de grados centígrados.
Pese a las evidencias, la ciencia, en especial hace algo más de un siglo se negaba a ser partícipe de algo que consideraban formaba parte de la creencia, siendo imposible aplicar sobre el asunto el tan manido método científico, tal y como lo conocemos desde el siglo XVI.
Uno de estos sabios eruditos que con mayor fruición atacó a los defensores –pocos, todo hay que decirlo– de la CHE fue el célebre químico Justus von Liebig, quien justificaba los extraños casos afirmando que se debían a la mente calenturienta de personas ignorantes, que a expensas de dar con una desconocida explicación física, preferían incluir el tema entre los márgenes de un universo paranatural y ficticio.
El intento por aportar conclusiones relativamente convincentes llevó a algunos científicos a promover la idea de que la causa de dichas combustiones podría tener su génesis en un misterioso gas que se formaba en el interior del cuerpo, y que una vez entraba en contacto con el oxígeno, generaba tal cantidad de calor que provocaba la ignición. En el libro Medicina forense y toxicología, editado en 1914 y escrito por los doctores Mann y Brend, se pretendía argumentar la existencia de dicho elemento, aportando casos y testimonios similares en los que la acción de esta sustancia acababa con la vida de seres humanos, que fallecían carbonizados. El componente común de algunos sucesos era sorprendente: los cuerpos aparecían hinchados, y al horadar con finas agujas las partes más inflamadas se liberaba un gas que al contacto con el oxígeno gestaba pequeñas llamas de tonos azulados. La hipótesis era atractiva, pero carente de elementos que avalaran su definitiva aceptación. La mente implacable de Liebig rondaba cualquier nueva teoría, y en este particular no iba a hacer una excepción. Por consiguiente, lo primero que tenían que demostrar era la existencia del agresivo gas, cosa que jamás ocurrió.

jueves, 11 de marzo de 2010

Barcos fantasma. La leyenda del “Octavius”


“Hasta ahora hemos estado atrapados en el hielo por 17 días. Nuestra posición aproximada es Longitud 160 O, Latitud 75 N. El fuego finalmente se extinguió ayer y el maestre ha estado tratando de encenderlo otra vez pero sin mucho éxito. Le ha dado la piedra a uno de los marinos. El hijo del maestre murió esta mañana y su esposa dice que ya no siente el frío. El resto de nosotros no siente lo mismo en esta agonía.”

En la mañana del 12 de agosto de 1775, el ballenero groenlandés Herald se las arreglaba para cruzar el Atlántico Norte cuando el silencio glacial fue roto por el grito del vigía. Al frente y al Oeste, por encima de un iceberg podían verse las puntas de unos mástiles a unos diez kilómetros de distancia. Lentamente, una goleta emergió por detrás de la masa de hielo y a través del telescopio el capitán del Herald pudo constatar que no había señales de vida. Las velas estaban desechas y todo el barco brillaba curiosamente bajo el sol, cubierto como estaba de escarcha.
El capitán ordenó acercarse y empezó a gritarle a la tripulación de la extraña embarcación, pero sólo el silencio respondió a su llamado. La goleta siguió imperturbable su aparente camino sin ruta. “Bajen la lancha,” ordenó el capitán Warren. “Voy a echar un vistazo.”
La tripulación del Herald, como buenos marinos supersticiosos hasta el tuétano, permanecieron inmóviles. No tenían las más mínimas intenciones de aventurarse en el barco fantasma, y sólo cuando el capitán empezó a imprecarles, los marinos acataron sus órdenes.
El capitán eligió a ocho hombres para que lo acompañaran, y remando llegaron hasta la proa del barco donde bajo una capa de hielo podía leerse el nombre de la embarcación, Octavius. Ninguno había escuchado sobre ella jamás.
Desde el bote el capitán volvió a llamar a la tripulación, pero entre los ecos de su propia voz sólo escuchó el crujir de la madera y el silbar del viento entre las velas deshilachadas. Con cuatro de los hombres el capitán decidió subir a bordo.
La cubierta estaba tapada por el hielo y no se veía una sola persona sobre ella. Tras abrirse camino a través del hielo, decidieron bajar a los camarotes; donde consiguieron a veintiocho hombres congelados. Cada uno acostado en su litera y cubierto por capas y capas de cobijas y ropa. El frío había conservado sus cuerpos en perfecto estado y daba la impresión de que simplemente dormían la siesta.

En la cabina del capitán, el espectáculo fue el mismo. Su cuerpo estaba sentado en una silla frente a su escritorio. Las manos entrelazadas sobre las piernas y la cabeza tumbada hacia un lado con los labios entreabiertos. En una cabina detrás de la suya había tres cuerpos más. Una mujer estaba acostada en una camilla descansando su cabeza sobre el brazo, los ojos completamente abiertos viendo a un hombre con las piernas cruzadas sentado en una esquina en el otro lado del cuarto. En sus manos tenía un pedernal y una barra de metal. Frente a él, un puñado de aserrín cubierto de escarcha. La muerte lo había vencido tratando de encender un fuego. Junto a él estaba la chaqueta del marino. El capitán Warren la levantó y debajo de ella descubrió el cuerpo de un niño abrazado a un muñeco de trapo.
Los marinos del Herald habían visto más que suficiente y empezaron a pedirle al capitán que se marcharan. Pero el capitán les respondió que quería saber más. Bajó al depósito y no encontró ni un gramo de comida y cuando volvió a cubierta sus hombres estaban en pánico y le amenazaron con amotinarse. Contra todos sus deseos Warren tomó la bitácora del Octavius y regresó al Herald, desde donde pudo ver la goleta perderse sin rumbo en el horizonte para nunca más volver a saber de ella.

El capitán se retiró a su camarote a leer la bitácora y notó que faltaban todas las páginas del libro menos la primera y última. El marinero a quien se lo había encargado había dejado caer el resto en el mar.
En la primera el capitán del Octavius había escrito que habían partido de Inglaterra con rumbo a China el 10 de septiembre de 1761. Catorce años atrás. La última página tenía una sola anotación que estaba fechada el 11 de noviembre de 1762.

“Hasta ahora hemos estado atrapados en el hielo por 17 días. Nuestra posición aproximada es Longitud 160 O, Latitud 75 N. El fuego finalmente se extinguió ayer y el maestre ha estado tratando de encenderlo otra vez pero sin mucho éxito. Le ha dado la piedra a uno de los marinos. El hijo del maestre murió esta mañana y su esposa dice que ya no siente el frío. El resto de nosotros no siente lo mismo en esta agonía.”
Los ojos del capitán Warren volvieron a las palabras “Longitud 160 O, Latitud 75 N…” El significado era impresionante. En la fecha de la última nota en la bitácora, el Octavius había estado atrapado en hielo en el océano ártico, al norte de Point Barrow, Alaska. Miles de kilómetros de donde lo habían encontrado ese día. Un continente de hielo se extiende entre estos dos puntos.
Lo que el Octavius había hecho era pasar el legendario Paso del Noroeste. Por cientos de años se había buscado una ruta más corta entre el Atlántico y el Pacífico para llevar a cabo el intercambio comercial entre Asia y Europa. El Paso del Noroeste era un sueño para las potencias europeas de eliminar el largo viaje alrededor de la punta de Suramérica.
Aparentemente, el capitán del Octavius también había decidido encontrar el paso en vez de volver a casa alrededor de Suramérica. Pero como muchos otros antes que él, lo único que encontró fue la muerte.
Pero el Octavius había logrado el objetivo por si mismo. Año tras año había permanecido a flote, y sin nadie atendiendo el timón se había deslizado lentamente hacia el Este, aguantando la furia de los elementos hasta que finalmente llegó al Atlántico Norte. No fue sino hasta 1906 -ciento treinta y seis años más tarde- cuando otro barco, el Gjoa, comandado por el explorador noruego Roald Amundsen, logró cruzar el Paso del Noroeste.
Pero el Octavius había sido el primero, aunque su capitán y tripulantes hubiesen estado congelados por más de trece años.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Ooparts, la esfera negra de Ucrania

La esfera negra de Ucrania es posiblemente uno de los objetos más inquietantes de entre todos aquellos catalogados como Ooparts. ¿Una fuente agotada de energía de procedencia extraterrestre? ¿Un artefacto de antimateria para fines desconocidos? ¿Un aparato para comunicaciones extrasensoriales del pasado?… Las teorías que se plantean son muchas y diversas ante esta pequeña esfera de colores negruzcos que fue encontrada en una mina de arcilla, en el año 1975, en las solitarias y frías tierras de Ucrania.
La esfera ovoide, fue hallada por un trabajador en una cantera de arcilla al oeste de Ucrania, a unos 8 metros de profundidad y en unos estratos datados de hace unos 10 millones de años. El hombre le dio un golpe para partirla y ver su interior, pero tan solo resquebrajó un poco la superficie. El interior parecía estar compuesto de una especie de cristal oscuro. Sin darle demasiada importancia al hallazgo, se lo regaló a su hijo a modo de juguete. El niño, tiempo después y perdido también el interés, lo dejó olvidado en el colegio donde un profesor lo encontró y lo llevó al museo de la localidad, donde se olvidó durante varios años, hasta que el profesor Boris Nikolayevich Naumenko, miembro del Instituto de Física de la Tierra de la Academia Rusa de las Ciencias, reparó en él e intuyó que aquella piedra era algo fuera de lo común.
De la mano de Naumenko, dos auténticas instituciones científicas: el doctor Menkov, del Instituto de Física de Moscú, y su colega Valentín Fomenko, de la Asociación Industrial y Científica “Soyuz”, se hicieron cargo de la investigación de este enigmático objeto.


Datos sobre la investigación:

La esfera tiene forma ovoide, el eje de simetría mide 8,75 centímetros, y el diámetro perpendicular de mayor longitud es de 8,47 centímetros. Su peso es de 617,22 gramos. Su densidad, de 1,934 gramos/centímetro cúbico es inferior a la del cristal, el cuarzo o la obsidiana.
Los estudios geológicos de antigüedad y el estudio de los estratos donde fue encontrada, dataron la piedra en una época cercana a los 10 millones de años de antigüedad.
El doctor Formenko llevó a cabo, con una unidad industrial de rayos X RUP 150/300, una radiografía de la esfera, comprobando que el núcleo, semejante a medio huevo, poseía una densidad menor que cero, es decir, se trataba de una masa negativa. ¿Estaban ante la primera muestra de antimateria de la historia?
Durante muchos años, decenas científicos han intentado crear de forma artificial núcleos de antimateria en laboratorios, pero nadie lo ha conseguido hasta el momento.
Los datos antes expuestos, unidos a que su supuesta antigüedad, están muy lejos del alcance de cualquier actividad humana, deja abierta la posibilidad de que fuera construida por una civilización desconocida hasta la fecha.
Obviamente, si se especula con la probabilidad de que la masa del núcleo sea negativa, los doctores rusos han llegado a plantear la hipótesis de que se trate de un depósito de antimateria, empleado –siempre hipotéticamente– como una fuente de energía.
La piedra se sigue estudiando, aunque por el momento, nadie se atreve a dar un veredicto sobre su procedencia o el posible uso que se le diera a este objeto. Todo son suposiciones ante una muestra más, bastante clara, de que hace millones de años, otras civilizaciones caminaban por nuestro planeta.
Y si en realidad estamos ante un depósito de antimateria… ¿Se podría volver a reactivar en algún momento?… o lo que es más inquietante, ¿Qué sucedería en este caso? Podría tratarse de un agujero negro que por motivos desconocidos se desactivó, o es posible que fuese dejado a propósito en este planeta con motivos oscuros y desconocidos. Todo un cúmulo de dudas y preguntas, todavía sin respuesta.

martes, 9 de marzo de 2010

El último minuto del año 999. El primer apocalipsis fallido

El primer fin del mundo

Basílica de San Pedro (Roma) el 31 de Diciembre de 999. Son las doce de la noche.
El papa Silvestre II se irguió hasta el altar mayor. La iglesia estaba a rebosar, y todos se habían arrodillado. El silencio era tan grande que se oía el roce de las mangas blancas del papa al moverse en torno al altar. Y hubo todavía otro ruido. Era un sonido que parecía medir los últimos minutos de los mil años de existencia de La Tierra desde la venida de Cristo. Resonaba en los oídos de los allí presentes como el latido en los oídos de quien tiene fiebre, con un ritmo sonoro, regular, incesante. La puerta de la sacristía estaba abierta, y lo que oían los asistentes era el tictac uniforme e ininterrumpido del gran reloj que colgaba dentro, con un latido por cada segundo que pasaba.
El papa era un hombre de férreo poder de voluntad, tranquilo y concentrado. Probablemente había dejado adrede la puerta abierta de la sacristía, para lograr el mayor efecto en ese gran momento. No se movía ni le temblaban las manos.
Se había dicho la misa de medianoche, y reinó un silencio mortal. Los presentes esperaban… El papa Silvestre no dijo una palabra. Parecía sumergido en la oración, con las manos elevadas al cielo. El reloj seguía su tictac. Un largo suspiro se elevó del pueblo, pero no pasó nada. Como niños con miedo a la oscuridad, todos los que estaban en la iglesia yacían con el rostro en el suelo, y no se atrevían a levantar la mirada. Un sudor de miedo cubría muchas frentes heladas, y las rodillas y los pies perdieron toda sensibilidad. Entonces, de repente, ¡el reloj cesó en su tictac!


Entre los asistentes empezó a formarse en muchas gargantas un grito de terror. Y, muertos de miedo, varios cuerpos cayeron pesadamente en el suelo frío de piedra. Entonces el reloj empezó a dar campanadas. Dio una, dos, tres, cuatro… Dio doce… La duodécima campanada resonó extinguiéndose en ecos, ¡y siguió reinando un silencio de muerte!
Entonces el papa Silvestre se volvió en torno, y con la orgullosa sonrisa de un vencedor, extendió las manos en bendición sobre las cabezas de los que llenaban la iglesia. Y en ese mismo momento todas las campanas de las torres empezaron un alegre y jubiloso repique, y desde la galería del órgano empezó a sonar un coro de gozosas voces, jóvenes y mayores, un poco inseguras al principio, quizá, pero haciéndose más claras y firmes por momentos. Cantaban el Te Deum laudamus: “A ti, Dios, te alabamos”.
Todos los presentes unieron sus voces a las del coro. Pero pasó algún tiempo antes de que las espaldas en espasmo pudieran enderezarse, y la gente se recuperara del terrible espectáculo ofrecido por los que se habían muerto de miedo. Terminado de cantar el Te Deum, hombres y mujeres cayeron unos en brazos de otros, riendo y llorando e intercambiándose al beso de la paz. ¡Así terminó el año mil del nacimiento de Jesús!
De esta impresionante manera describe el historiador Frederick H. Martens, en La Historia de la vida humana, lo que debió de pasar en aquella angustiosa noche en la que se creía, en toda Europa, que era la última noche, la que desencadenaba el temido fin del mundo.
Nosotros también hemos vivido un final de milenio. Cierto es que no se armó mucho revuelo ya que la sociedad en la que vivimos es más avanzada, pero aún así, muchas personas creían que algo iba a pasar.
El año 1000 ha sido descrito muchas veces como una época muy radical de temores apocalípticos y de sensaciones generalizadas de histeria. Pero al final los temores resultaron ser sólo fantasías. ¿Qué fue realmente lo que sucedió en el mundo en la nochevieja del año 999? ¿Hubo pánico o sólo fue una leyenda medieval?
Historiadores de aquella época mostraban el año 1000 como un año de locura general, de pánico y de fatalidades inminentes. Tan grande fue el fervor apocalíptico que, según reza la leyenda, en el tramo de la medianoche del 31 de Diciembre al 1 de enero de 1000, la población de todo un país -Islandia- se convertiría en masa al cristianismo.
Hubieron muchos rumores pero nada se hizo público por temor a que los ciudadanos, histéricos ante un inminente Armagedón, vendieran sus posesiones y acabaran apiñándose en las iglesias orando por la salvación.
No importa cuántos historiadores intentaran desbancar estos mitos, sin embargo, estas leyendas perduran hoy en día. Debido a que las fuentes sobre el año 1000 son limitadas y la información es escasa, es necesario apoyarse en el testimonio de algunos testigos, en general, políticos y dirigentes religiosos, y no siempre son las fuentes más confiables.
Otros historiadores, sin embargo, avivaron más las llamas de la duda. Como Charles B. Strozier, profesor de historia en el John Jay College, que escribió: “hay pruebas de que los monjes dejaron de copiar la Biblia, es decir, dejaron de realizar las actividades fundamentales que definen la vida monástica.“
Hay muchas más leyendas acerca del inminente apocalipsis del año 1000 como las narradas por el famoso y políglota Charles Berlitz: “El año 999 se acercaba a su fin en una especie de histeria colectiva que se apoderó de Europa. Todas las formas de actividad se convirtieron en espectros de la fatalidad inminente… Los hombres se perdonaron sus deudas, maridos y mujeres confesaron sus infidelidades y se perdonaron mutuamente… El comercio entre pueblos y ciudades fue interrumpido en gran medida; las viviendas fueron descuidadas y se dejaron caer en la ruina, ya que el hecho de acumular riquezas podría ser tomado en su contra en el día del Juicio Final. Mendigos se alimentaban de los más afortunados, los culpables de los crímenes fueron liberados de la cárcel a pesar de que muchos querían permanecer en ella, llorando por su deseo de redimir sus pecados antes del final. Las iglesias, las puertas de los monasterios y conventos, y las grandes catedrales fueron constantemente asediadas por multitudes exigiendo la confesión y la absolución. Sacerdotes impartían absolución general, de día y de noche con multitud de personas que no podían entrar y estaban de pie fuera de las grandes puertas…

Los peregrinos acudían a Jerusalén desde todos los puntos de Europa. Caballeros, burgueses de las ciudades e incluso siervos, todos viajaban juntos, muchos de ellos con sus esposas e hijos, viajaron hacia el este en grandes bandadas. Las diferencias de clase fueron olvidadas en un torrente de hermandad cristiana. Algunos marchaban bajo azotes de castigo por los pecados pasados, mientras que otros cantaban himnos y salmos….
Cuando llegó Diciembre, la psicosis y el fanatismo se apoderó de las masas, surgiendo el lado oscuro de la naturaleza humana. Hubo una ola de suicidios de personas que trataban de castigarse a sí mismos antes del final o simplemente no podían soportar la presión de esperar a que llegara el Día del Juicio.
Llegó la Navidad, tal vez la última Navidad del mundo, quien sabe, con un torrente de piedad y de amor. Familias y amantes renovaban sus lazos de amor en las últimas horas. Los animales de granja fueron liberados por sus propietarios preparándolos para la muerte y la sentencia definitiva. Las panaderías y tiendas de alimentos, regalaron sus bienes y negaron las monedas de quién quería pagar… En las cálidas tierras de Italia, España y Sur de Francia a los enfermos y los moribundos en los hospitales y conventos se las sacó a la luz del día para que pudieran ver personalmente a Cristo descendiendo de los cielos.
Después de la Navidad todo cambió, de una forma más cínica y menos crédulos, se comenzó una “cuenta atrás” en serio.
Claro está, al final llegó la medianoche y no pasó nada de nada. Sería muy interesante saber lo que realmente ocurrió y si ocurrió algo realmente. De todos modos, sea verdad o sean leyendas es curioso ver como el hombre puede actuar ante lo desconocido, ante el miedo a no saber qué puede suceder en un determinado momento. Somos un cúmulo de sorpresas…

lunes, 8 de marzo de 2010

Extraña cabra con cara de humano

La gente de un pueblo de África está desconcertada con esta criatura de cabeza humana y cuerpo de cabra; las características humanoides se pueden ver claramente. En el lugar existen supersticiones y miedos; más aun cuando suceden estas cosas.
Ante todo esto el gobernador del lugar declaró algo “un poco” gracioso: “Un hombre cometió una bestialidad y es el responsable de esto”


domingo, 7 de marzo de 2010

Libros encuadernados con piel humana


Pese a lo repugnante que nos puede parecer en nuestros días, la “bibliopegia antropodérmica” o encuadernación de libros con piel humana, fue algo de lo más habitual desde el siglo XVII hasta hace relativamente poco. Cientos de estos libros se encuentran repartidos en bibliotecas, museos y colecciones privadas a lo ancho y largo de todo el mundo. Posiblemente, en la gran mayoría de ellos se desconozca esta cualidad porque a simple vista es imposible distinguir la piel humana a la de origen animal, y es necesaria una prueba de ADN para constatar su origen.

A principios del siglo XIX, en el reino unido era una costumbre habitual usar la piel de los criminales ejecutados para encuadernar libros. La mayoría de estos ejemplares se usaban para escribir las fechorías de estos mismos criminales. En la revolución francesa, las pieles de los nobles guillotinados se usaban para encuadernar ejemplares de la constitución francesa o paradójicamente, ediciones completas de Rousseau, del que los nobles se reían por sus teorías. En la época Nazi, se sabe que la piel de muchos judíos acabaron como tapas de libros o incluso como pantallas de lámparas.



También existe constancia de muchos casos voluntarios, en los que el último deseo del fallecido era que se forrasen las tapas de algún libro en concreto con su piel, incluso algún escritor famoso recibió en su casa un paquete con la piel de una fan como regalo. De modo que si tenéis en vuestras casas algún ejemplar antiguo de dudosa procedencia, quien sabe… puede que sus tapas inertes tuviesen vida algún día.

Os dejo algunos ejemplos conocidos:

1827, William Corden mató a su amante, María Martín, seis años más tarde se publicó un libro con la historia de este famoso crimen con su piel. (Moyse´s Hall Museum)

1818 y 1821, dos casos similares al anterior, la piel de James Johnson se usó para encuadernar un ejemplar de Samuel Johnson´s Dictionary. John Horwood, tras asesinar a Eliza Balsum, también corrió la misma suerte, en este caso, en el lomo del libro se puede leer “Cutis vera Johannis Horwood”. (Bristol Record Office)

1833, la piel del famoso bandolero James Allen, sirvió para encuadernar un magnífico recopilatorio de todas sus fechorías.

1958, el encuadernador Dard Hunter, contó que una viuda le mandó la piel de su difunto esposo para encuadernar todas sus cartas de amor.

1831, a la muerte de Jacques Delille, afamado escritor de la época, André Leroy, un ferviente admirador, se coló en el tanatorio y le arrancó la piel para encuadernar sus ejemplares.

1890, se cuenta que Isidoro Liseux, editor francés de libros eróticos, conseguía la piel de los pechos de las mujeres fallecidas en el hospital de Clamart(París). Incluso existe un ejemplar de Elogio de los senos de las mujeres, de Mercier de Compiégne, dónde tanto en la portada como en la contraportada, se pueden ver las protuberancias de los pezones.

1920, el astrónomo y escritor Camille Flammarion, felicitó a una condesa en una recepción por la suavidad de su piel. La condesa, al morir de tuberculosis años después, hizo que le enviaran esa piel que él había elogiado para encuadernar uno de sus libros.



La lista es interminable, pero como hanpodido comprobar menos las uñas, se nos puede aprovechar todo.

viernes, 5 de marzo de 2010

Extrañas apariciones en un canal de Florida

La aparición de una extraña criatura en un canal de la localidad de Madeira Beach, en Florida, Estados Unidos, ha causado temor entre sus habitantes. El supuesto monstruo acuático ha sido visto al menos unas diez veces por los vecinos del lugar.

Algunos testigos afirman que el animal mide unos 9 metros de largo. Un vecino de la zona de 78 años, bautizó a la criatura como ‘Normandy Nessie’, en alusión al legendario monstruo del lago Ness en Escocia.

Los biólogos aseguran que el llamado “monstruo de la playa” solo es un manatí de grandes proporciones. Pero para Ray Sittloh, quien vio al animal en varias ocasiones y hasta le tomó una foto, este no tiene ningún parecido a un manatí. Hasta el momento, la criatura no ha sido capturado y nadie sabe con exactitud de que especie se trata.


jueves, 4 de marzo de 2010

2012, Astronomica y Cientificamente explicado

Hay una creencia común que el calendario sostiene una profecía de que le mundo va a finalizar en el año 2012. Yo conocía muy poco acerca de todo el tópico cuando comencé haciendo investigaciones. Me gusta pensar que tengo una mente abierta. Mi investigación comenzó con arqueología de la corriente principal e interpretaciones de expertos del calendario. Pero muy pronto tomó un giro que hizo que literalmente se me pusieran los cabellos de punta. Ahora estoy convencido de que ésas profecías son verdad.

Para entender lo que es probable que le suceda a la tierra y a su gente, usted necesitará permanecer en calma y tratar de seguir con hechos. No es tan simple como lo describen algunas personas.

Esto requiere una comprensión de alguna ciencia algo complicada, pero pienso que puedo explicar esto de una manera en que podrá fácilmente entenderlo.


El Calendario - Una Descripción

Primero, el calendario Maya es a veces llamado el Calendario Azteca. Este calendario está registrado como una grabados en piedra en el “sol de piedra” azteca, actualmente en exhibición en el Museo Nacional de Antropología e Historia, ubicado dentro del Parque Chapultepec en la Ciudad de México. Hay mucho que podríamos decir acerca de esta piedra grabada, o tallada, pero la mayoría de estos detalles son irrelevantes para el “fin de los tiempos”.

Nuestro calendario moderno, llamado el Calendario Gregoriano, tiene días, semanas, meses y años. En el Calendario mayo, esto es más complejo. De hecho, son realmente tres calendarios al mismo tiempo.

En primer lugar hay un calendario que toma 260 días para completar un ciclo religioso complete. Hay 20 “semanas”, compuestas de 13 días. Cada semana tiene un nombre especial, un logo gráfico y un significado único asociado con él.

Esto me recuerda de los años chinos, que ciclar a través del “año de la rata” y el “año de mono”, etc., cada uno con su imagen y significado especial.

Luego está el calendario solar. Este tiene 365 días, como nuestro moderno calendario.

Está dividido en 18 meses de 20 días cada uno. El final del ciclo hay cinco días especiales considerados ser de mala suerte, porque no pertenecen a ningún mes. Cada uno de los meses tiene un nombre especial, un logo gráfico y algún significado especial, similar a los iconos para las semanas en el calendario religioso.

Así pues, es posible, para cualquier fecha específica, el cálculo de la semana religiosa y el mes solar, y predecir las influencias que pudieran ser el destino guía. Pero eso n o es realmente lo que está involucrado con la profecía de 2012. Para entender que debemos buscar el tercer calendario, llamado el de la cuenta larga.

Mientras los primeros dos ciclos podrían ser pensados como engranajes o anzuelos de pesca (ver abajo), girando a través del tiempo, la cuenta larga es un número de días linear, comenzando desde el primer día, “1”, y contando a través de cada día hasta el presente. Cada día en la historia puede ser grabado usando la cuenta larga y, con algunas matemáticas simples, pueden ser encontrados, tanto la correspondiente semana religiosa como el mes solar.

Al estar escribiendo este artículo, pensé en crear un programa java script que hiciera este cálculo. Mi amigo, Gene Marlock, entonces, me dijo que cuando él estuvo en México, el encontró un lugar que venía calculadoras mecánicas de madera, con engranaje que hacían justo eso. El dijo que los mexicanos a veces usaban esos calendarios mecánicos para predecir el futuro o para encontrar tiempos propicios para acontecimientos especiales como casamientos o nacimientos.

De todas formas, aunque sería agradable saber el significado solar y religioso, es la cuenta larga la que predice el Día del Juicio Final.