martes, 19 de octubre de 2010

Avistamientos ovni: El Caso Varginha

El día 20 de enero de 1996 marcó uno de los hitos de la ufología mundial: dos criaturas que los ufólogos consideraron extraterrestres fueron vistas por varios testigos en la ciudad de Varginha, en el estado brasileño de Minas Gerais. Luego fueron capturadas por bomberos y mantenidas en un hospital hasta ser llevadas a una base militar en la ciudad cercana de Tres Coracoes. Los cuerpos de los seres - ya sin vida - fueron a dar en una mesa de autopsias y a un frigorífico especial de la Universidad de Campinas (estado de Sâo Paulo) y, según apuntan los ufólogos brasileños, de ahí a Estados Unidos, a manos de militares de este país.


Toda esta intrincada trama fue considerada como una "auténtica operación de guerra" por uno de los principales investigadores y promotores internacionales del llamado "Caso Varginha", el abogado Ubirajara Franco Rodrigues. Al él se sumó uno de los mejores equipos de ufólogos de Brasil, el Grupo Ufológico de Guarujá, capitaneado por Edson Boaventura Jr. y Jamil Vilanova, además de Claudeir Covo, Marco Antonio Petit, Victorio Paccacini y los hermanos Mondini. Las protagonistas por excelencia del Caso Varginha fueron tres adolescentes: las hermanas Liliane de Fátima y Valquiria Aparecida da Silva, de 17 y 15 años respectivamente, y su amiga Kátia de Andrade Xavier, de 23 años. En la barriada de Jardim Andere las tres jóvenes regresaban a sus casas tras una jornada laboral hacia las 15:00 hs. Optaron por cortar camino por un terreno baldío. No sin sorpresa se percataron de la existencia de un extraño, en cuclillas, arrimado a un muro, estático y a menos de 7 metros de distancia. El único gesto fue un meneo de cabeza hacia las jóvenes, con una mirada que interpretaron como una demanda de ayuda. La apariencia repulsiva de la criatura impelió a las tres muchachas a una desenfrenada carrera hasta sus casas creyendo haber visto al "mismísimo demonio". El ser presentaba piel de color marrón oscuro y oleosa, venas saltonas por todo el cuerpo, grandes ojos encarnados, cabeza demasiado grande para su cuerpo y con tres "chichones" semejantes a pequeños cuernos. Su altura no debía rebasar 1,60 metros y sus brazos eran muy largos y sus pies muy grandes.


Kátia regresó al lugar junto con la madre de las dos hermanas, Luísa. Lo único que encontraron fue una huella circular y un nauseabundo olor que impregnaba el aire. Aquella noche ocurrió algo insólito en Varginha: se produjo una fuerte granizada jamás vista que destrozó varios árboles, amén de un apagón. Ubirajara Franco Rodrigues fue el primer ufólogo que tuvo conocimiento del caso y se lanzó a buscar más pruebas. En el Hospital Regional del Sur de Minas Gerais verificó que se había desplegado por aquellos días una inhabitual agitación involucrando a médicos, policías militares y miembros del ejército. Muchos funcionarios no pudieron acceder a uno de los sectores del hospital durante varias horas. Los informantes de Ubajara - que aún guardan sigilo de sus identidades - afirmaron que hacia las 20:00hs del día 20 de enero de 1996 ingresó una criatura, quizá la misma vista por las tres chicas.Lo que parecía fantasía de las jóvenes se fue inflando de una confusa realidad: un albañil, Henrique José de Souza que también vió a la criatura - por la mañana - muy cercano al lugar donde fue visto por las tres chicas.

La entidad fue capturada por los bomberos - según un informante secreto de Ubirajara - con ayuda de una red y emitió un chirrido semejante al zumbido de abejas. Fue acomodado dentro de un cajón de madera envuelto por una lona y depositado dentro de un camión del Ejército.

Los mismos informantes hablan de un segundo ser capturado por la noche y transferido al Hospital Humanitas. El día 22 de enero un convoy del Ejército trasladó a la criatura del hospital hasta la base de la Escola Superior de Armas de la villa de Tres Coracoes. Los ufólogos apuntaron al teniente coronel Olimpio Wanderlei Santos como comandante de la operación y al teniente Tibério, sargento Pedrosa y cabos Vassalo y Welber como participantes.

El 23 de enero los dos cuerpos fueron llevados a la ciudad de Campinas donde permanecieron brevemente en la Escola Preparatória de Cadetes do Exército. Después fueron desplazados a la Universidad Estadual de Campinas para practicarles una autopsia - siempre según el aludido ufólogo - por el famoso médico forense Fortunato Badan Palhares (el mismo que efectuó la autopsia del supuesto cuerpo del nazi Joseph Mengele) junto con especialistas militares.

¿Habría sido toda esta historia invención de las tres jóvenes de Varginha ? El psiquiatra y profesor de la Universidad de Harvard, John Mack, llegó el 11 de mayo de 1996 a Varginha junto con la psicóloga brasileña Gilda Moura para interrogar a las chicas. El especialista en casos de abducción concluyó que Valquíria, Liliane y Kátia habían pasado por un proceso traumático a causa de una experiencia exterior desagradable y anormal.

Unos días antes, el 29 de abril, las hermanas Valquíria y Liliane y la madre Luísa Helena Silva recibieron la visita en su residencia de cuatro hombres bien trajeados que les ofrecían un importante cantidad de dinero. A cambio debían desmentir públicamente todo lo que habían visto.

OVNIs EN LOS RADARES.

Documento oficial del reporte


Aunando esfuerzos, la pléyade de ufólogos que se reunió en Varginha averiguó que por las fechas de aparición de las criaturas, militares norteamericanos rastrearon el cielo del sur del estado de Minas Gerais con satélites. La causa de ello fue un gran número de apariciones de OVNIs. Los estadounidenses avisaron al gobierno brasileño para efectuar observaciones. Un oficial de la ciudad de Porto Alegre informó que durante todo el mes de enero de 1996 los radares detectaron más de 40 OVNIs en los cielos del sur de Minas Gerais.

Un avión Búfalo dotado de un sofisticado radar portátil partió el 20 de enero de 1996 de la ciudad de Canoas (estado de Rio Grande do Sul) hacia el sur de Minas.Objetos discoidales, en forma de huso, cuadrados o simples luces fueron avistados por la población. El 12 de enero de 1996, un civil, Carlos de Sousa, presenció la caida de un OVNI en la hacienda Maiolini, en Tres Coracoes. A 170 kms de Varginha, en la ciudad de Pasos, una criatura con extraordinaria fuerza, atacó a varios campesinos a principios de junio de 1996. Su altura fue estimada en 1,80 metros, con brazos largos y finos, piernas cortas, cuerpo cubierto de pelambre y desprendía un olor fétido.

Con el tiempo varios detalles y sorpresas se sumaron a las investigaciones iniciales. Un militar anónimo declaró que uno de los camiones de la Escuela Superior de Armas transportaba fragmentos de metal desconocido que se trasladaron hacia el Centro Tecnológico de la Aeronáutica (CTA) en Sâo José dos Campos (estado de Sâo Paulo) para su análisis. El 26 de enero de 1996 oficiales de los EEUU llegaron a la Universidad de Campinas con el ánimo - según relataron a la prensa - de seleccionar científicos brasileños para proyectos de intercambio de informaciones y proyectos aeroespaciales. Los ufólogos interpretaron este último hecho como una excusa para que los yanquis pudieran trabajar en los laboratorios secretos del gobierno brasileño, instalaciones subterráneas construidas en la época de la dictadura para torturar y matar a los adversarios del poder instaurado.Un físico, Carlos Luiz, afirmó a la revista brasileña UFO Especial nº 17 (marzo 1997) que escuchó comentarios en la UNICAMP de varios académicos sobre la llegada de militares, físicos y médicos extranjeros, amén de mariners con sus uniformes, generales estadounidenses y brasileños, oficiales de la Policía Militar, agentes de la CIA, FBI, ministros de Estado y personalidades clericales. Se prohibió el tránsito de funcionarios en el sector de autopsias de la Universidad. Sin embargo, los dectratores del Caso Varginha apuntan hacia estos comentarios como meras fantasías. Sería demasiado escandaloso que los militares llevaran por atuendo sus uniformes y que un número tan grande de personas, entre ellas extranjeros se movieran por aquellos pasillos sin llamar la atención, como supuestamente exige un caso de esta envergadura.

Informan los ufólogos del Caso Varginha que el 01 de marzo de 1996, el administrador de la NASA, Daniel Goldin y el secretario de Estado Warren Christopher estuvieron en Brasil para pactar acuerdos respecto a la cooperación en el uso pacífico del espacio exterior.Goldin visitó el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (la "NASA" brasileña) en Sâo José dos Campos. Jamás se había firmado un acuerdo semejante entre los dos paises, ocurriendo en fechas relativamente cercanas al Caso Varginha.Extrañamente, y por primera vez en Brasil, el 29 de mayo de 1996 se reunieron - fuera de Brasilia, la capital del país - varios altos mandos militares del Ejército en Campinas.

Eran 24 generales, incluido el jefe del Estado Mayor, general Délio de Assis Monteiro que discutieron asuntos que jamás se divulgaron a la prensa, salvo algunos arreglos para la educación de militares al igual que la implantación de un sistema de seguimiento de satélites. Los ufólogos quieren ver en esta reunión una oportunidad que los generales aprovecharon para ver los cuerpos de los supuestos ETs que aún estarían en Campinas. Quizá lo más sintomático de todas estas visitas fue la aprobación en la Cámara Federal (el Parlamento brasileño), el día 03 de julio de 1996, que concedía plenos poderes al Ejército del Aire brasileño para derribar "aeronaves hostiles" en el espacio aéreo nacional, con el pretexto de combatir el narcotráfico y contrabando.

UN OVNI SE ESTRELLA.

Otro dato por el que apuestan los ufólogos para corroborar los motivos que llevaron a una inhabitual movilización de las "fuerzas del orden" es el de la caida de un OVNI en las proximidades de Varginha el 20 de enero de 1996, es decir, el día anterior al avistamiento de las criaturas. En la madrugada de ese día, el matrimonio campesino Eurico Rodrigues y Oralina Augusta de Freitas vieron un objeto sobrevolando su hacienda a escasos metros del suelo, asustando a los animales que pacían. Según los testigos, era como un "submarino volador", ausente de iluminación, de color gris y una longitud similar a la de un microbus. Aparentaba estar averiado a causa del humo y con pedazos de su fuselaje que se desprendían.Carlos de Sousa, un empresario de Sâo Paulo que se dirigía a Tres Coracoes afirmó haber presenciado la caida de un OVNI en las proximidades de la hacienda Maiolini, pero el día 13 de enero de 1996, a las 8 de la mañana. El empresario estimó entre 10 y 12 metros la longitud del objeto con forma de huso, de apariencia metálica y con 4 ventanillas redondas a cada lado. El "morro" del OVNI estaba destrozado y desprendía una humareda blanquecina. El piloto siguió desde la carretera la trayectoria de caida del OVNI durante 20 kms. Sousa declaró a los ufólogos que se adentró en la selva - a menos de 5 kms de Varginha - y encontró en un descampado varios fragmentos esparcidos, parecidos al papel aluminio muy fino y leviano. El piloto aplastó con las manos un fragmento de 60 centímetros por un metro y luego volvió a recuperar su forma normal. La zona estaba impregnada de un fuerte olor que comparó al del "agua podrida". Carlos de Sousa vió, además, un helicóptero, dos camiones con lonas del ejército, una ambulancia y tres automóviles, amén de 30 a 40 soldados de la Policía Militar y el Ejército. Uno de los policías militares sorprendió al piloto con un fragmento de metal y ordenó que lo dejara allíd mismo y que se fuera, aduciendo que se trataba de un accidente aéreo y que no debía comentar nada al respecto. Las declaraciones de Sousa, prestadas a Covo, no pudieron ser contrastadas con las de otros testimonios y su credibilidad queda comprometida. Un testigo civil afirmó a los ufólogos brasileños haber visto, en la tarde de aquél día, a siete militares merodeando por el barrio Jardim Andere, donde se supone que descendió o se estrelló el OVNI. Se oyeron tres disparos y, en seguida, los militares aparecieron entre los matorrales cargando dos sacos donde, en el interior de ambos, se agitaba algún ser vivo. El ufólogo Claudeir Covo relacionó el hecho con el aspecto asustadizo de la criatura vista por las chicas, quizá temiendo la proximidad de los militares que habrían capturado a sus compañeros. Otro de los grandes misterios del Caso Varginha es la muerte del policía militar Marco Eli Chereze, en circunstancias aún no aclaradas. Este hombre participó en las operaciones de captura de la segunda criatura, por la noche. La hermana de la víctima, Marta Antonio Tavares dijo que el soldado trabajaba para el Servicio de Inteligencia de la Policía Militar. El día 20 de enero de 1996 participó en la captura de la criatura vista por las tres chicas. El soldado recurrió, 17 días después, a la enfermería del cuartel con una inflamación en su axila izquierda. El médico que le atendió, el teniente Robson Ferreira Melo le efectuó una microcirugía; los días posteriores el paciente pasó a tener intensas fiebres y dolores musculares. El 11 de febrero fue ingresado en el Hospital Bom Pastor, de Varginha y luego, en estado grave, al Hospital Regional donde se firmó su acta de defunción el día 15 de febrero dando por "causa mortis" una "insuficiencia respiratoria aguda, septicemia (infección) y pneumonía bacteriana". Ubirajara Franco Rodrigues planteó la posibilidad de que el soldado tuviera contacto, sin usar guantes, con la criatura cuando fue capturada. Una probable infección por una bacteria o virus extraterrestre llevó a Chereze a la muerte. La familia del soldado tramita hasta hoy un proceso judicial para averiguar en qué situación falleció la víctima, y por qué los médicos se apresuraron a enterrar a Chereze el mismo día de su defunción. Hasta hoy los familiares esperan los resultados de la autopsia que los médicos se negaron a entregar.

OTRO "CASO VARGINHA", EN BAHÍA.

Un OVNI con dos ocupantes pudo haberse estrellado en las proximidades de la ciudad de Feira de Santana, estado de Bahia (Brasil), el 12 de febrero de 1995, o sea, casi un año antes que en Varginha. Es lo que han concluido dos ufólogos, el bahiano Enmanuel Paranhos y el argentino Alberto Romero (del grupo G-Paz) tras minuciosas investigaciones y de localizar a los testigos de los acontecimientos.Todo empezó cuando el principal testigo - que se mantiene en el anonimato - fue a cazar por la noche y vió un objeto luminoso en ruta de colisión contra una laguna. El hacendado se desplazó hasta dicha laguna y se topó con un objeto de color "oro o cobre" del tamaño de un automóvil que se mantenía flotando. Con un tronco el hombre pudo empujarlo hasta la orilla. Fue cuando percibió una especie de puerta abierta por donde escurría una sustancia pastosa y pegajosa. Dentro vió a dos criaturas distintas: una era delgada y alargada con el cuerpo cubierto de pelos y tres dedos en cada mano, semejante al mamifero conocido por perezoso. La otra criatura era como un gran feto humano, con un metro de altura y cabeza grande. Los dos seres fueron retirados del interior del objeto por peones de la hacienda. Uno ya estaba muerto y el otro moribundo. "El cazador, y dueño de la hacienda, se puso en contacto con Alberto Romero, pero, cuando llegó a la hacienda, agentes del servicio de inteligencia confiscaron los cuerpos y el OVNI", cuenta Romero en el periódico "Jornal Nave" de Bahia. El ufólogo confirma que en el mismo día de la caida del objeto, hubo un apagón en Feira de Santana cuyas causas hasta hoy no se han podido aclarar. Las nuevas investigaciones también revelaron que en el mismo día tres camiones con casi 60 soldados salieron a alta velocidad del 35º Batallón de Infantería de Feira de Santana. En la operación también fue empleado un helicóptero.

JUAN JOSE BENÍTEZ Y VARGINHA



El día 12 de noviembre de 1996, el conocido escritor e investigador español Juan José Benítez estuvo en Varginha acompañado de los ufólogos brasileños Aníbal Albuquerque y Tadeu Pinto Soares. Juntos visitaron el lugar donde las tres chicas vieron a la extraña criatura, en un terreno baldío. Benítez localizó, en un terreno cercano, tres huellas en el suelo. La más profunda poseía 24 centímetros y la de mayor diámetro 40 centímetros. Las tres huellas formaban un triángulo con dos lados de 9 metros y uno más grande, de 11 metros. Al centro se encontraron piedras quemadas, insectos calcinados y un árbol deshidratado. Benítez planteó la posibilidad de que un OVNI hubiera descendido en el terreno y recogió muestras del suelo para analizarlas en España.
Liliana, Valquiria y Katia, las tres testigos del caso Varginha, nos señalan el lugar donde observaron al intruso.
En noviembre del año siguiente los laboratorios de la empresa Vorsevi S.A. de ingeniería y control de calidad (Sevilla) pudo determinar que el peso aplicado en cada apoyo o equivalente para dejar las huellas había sido de 26,5 toneladas.

Un experto en insectos, el profesor A. Tinaut dictaminó que los insectos recogidos no mostraban indicios de putrefacción, argumentando que la muerte de todos ellos había sido súbita y simultanea. Algunos de los ufólogos brasileños que investigaron el caso Varginha criticaron duramente las conclusiones de Benítez. Explicaron que las huellas fueron provocadas por una máquina excavadora y que nadie observó ningún OVNI aterrizar en el terreno. A finales de 1999 Benítez pronunció una conferencia en la ciudad de Sâo Paulo donde aclaró sus puntos de vista respecto a las investigaciones en Varginha. No obstante, mantiene dudas respecto al origen de la criatura vista por las tres adolescentes.